Briana bajó su mirada hacía él y tragando profundo porque sabía que con William ya no tendría escapatoria, le respondió: —Bueno…trataré de ser lo más profesional posible. Hasta donde pueda señor presidente. Pero… sé que jamás lo olvidaré por todo lo bueno que ha sido conmigo. —Yo tampoco te olvidaría Briana, creo que nunca. Ambos se miraban con nostalgia porque en realidad querían ser libres y comenzar a declarar su amor en todos lados. —Bueno, es hora de descansar. Mañana tenemos unos días algo agitados. Dijiste que tenías que hablar con varios gobernadores. —Si, mañana, el presi tiene que trabajar. Briana alzó una de sus cejas al escucharlo decir esa palabra. Y de inmediato, se acordó que cuando él le regaló el celular, su nombre estaba guardado como el presi. Por lo tanto, se di

