Mientras tanto Greg y la sirvienta… —¡Mi señora, no se preocupe confíe en mí, no le va a suceder nada! —¿Esta seguro? ¡Por qué desde que entré a esta casa, casi que mi vida se arruinó! La señora estaba desesperada por justicia. Zaid y Jenna siempre se salían con las suyas con toda la servidumbre de ese hogar. Asimismo, ella escuchaba conversaciones horrendas que ellos hacían con otras personas que también, la hacían rabiar. —Lo sé, Zaid arruina vidas… ¿Él la golpeó de esa forma señora? —Él no, fue su esposa hoy. Me tratan como un animal. Y estoy presa por un contrato asqueroso que hizo el señor, el cual si me voy debo pagarles como 10 millones de dólares y de paso caería presa. Esta gente son unos demonios. A Greg le dio mucha más ira al ver a esa pobre mujer magullada de esa manera

