-Tu sabes que yo daría mi vida por estar contigo, no dejes que nuestro amor se desvanezca, por favor vuelve a mi.- dije con una mirada enternecedora. Quería convencerlo… Abrió su boca pero al instante la cerró, lamiéndose los labios y buscando en mis ojos alguna señal para detenerse. No le di ninguna. No puse distancia cuando su frente se pegó contra la mía; tampoco me resistí cuando él me atrajo lentamente a su cuerpo, o cuando me respiró en la boca, tan cerca de besarme pero a la vez tratando de ir lento para saborear el momento. Sus labios descendieron a los míos y fue como si aquello que estuvo muriendo en mi interior durante toda la semana pasada, ahora volviera a la vida. Su boca se movió con facilidad contra la mía, saludándose, reconociéndose, entregándose, amándose tan l

