Le di mi mejor sonrisa hipócrita y me quedé en silencio el resto del viaje mientras ellos conversaban sobre Boston. Aggg. Me sacaba de quicio. Justo antes de entrar al hotel y dejarla en el restaurante, ella nos aseguró que ya se encontraba en condiciones para caminar sola el resto del camino e insistió que la dejáramos en la entrada. Al parecer lucía arrepentida por haber hecho que nos desviáramos de nuestro destino. Se despidió de Jhon con un jugoso beso en la mejilla que le dejó todo el cachete marcado con su lápiz labial rosado, y a mí me hizo un saludo insignificante con la mano. —Nos vemos esta noche. Por cualquier cosa, tienes mi número —le guiñó un ojo. Estába coqueteandole en mis narices. Creo que podría dar a luz ahora del enojó. La vimos entrar al restaurante y son

