Fernando —Tú hijo de perra... me las pagarás —grita Sebastián, haciendo que levante mis ojos de la pantalla del portátil. —¿Qué se supone que te hice? —pregunto confundido. —"Ve a una cafetería, siéntate a observar el mundo y tal vez conozcas una linda chica" —chilla imitando alguna clase de voz terriblemente aguda—. Me has arruinado, idiota. Le doy una mirada en blanco. —No entiendo. —Lo hiciste a propósito. —Se deja caer en uno de los asiento fulminándome con la mirada. —Sigo sin entender. —Y estoy empezando a impacientarme. Toma su teléfono, teclea en él y me lo entrega justo cuando se carga un perfil de f*******:. Jennifer Saavedra. Me voy a la foto de perfil y descubro una encantadora y hermosa chica. Sus ojos son oscuros al igual que su cabello, pero no hay duda de que es re

