Finalmente se dio la vuelta y me sonrió. Yo seguía de rodillas. "¿Espera? ¿Te has vuelto loca?" Mi polla palpitaba sin parar. Lo acaricié unas cuantas veces. "No, pero... Hmmm... ¡aquí está!" Exploté por toda la bañera, sobre sus muslos y pantorrillas. Era la primera vez, pero a Samuel no pareció molestarle que mi semen lo alcanzara. Para ser justos, estábamos semisumergidos en el agua, por lo que se enjuagaron de inmediato. "Qué bien." Comentó. -Bueno, lo único que nos queda por hacer es limpiarnos. Esa segunda mamada dio lugar a una tercera por la tarde, -una vez más, mi compañera de piso había permanecido completamente desnuda todo el día-, y a una cuarta por si acaso antes de despedirse. "Quizás me estoy metiendo demasiado en esto", había mencionado Samuel mientras lo arropab

