Él suspiró. -Está bien, llámame cuando hayas terminado. Lo vi de reojo navegando en su teléfono. Me pregunté si estaría enviando mensajes privados a chicas. ¿Qué más podría estar haciendo? "¿Qué tal te fue hoy en el gimnasio?", pregunté. "¿No te dolieron mucho los brazos?" Fue fantástico, hermano. No puedes entender cuánto lo he extrañado. "Claro, no puedo. Querer ir al gimnasio es algo totalmente inaudito para mí", dije con sarcasmo. "¡Y ese es tu error, compañero de cuarto!" Terminé mi dibujo en silencio. Me sentí muy diferente a cuando hacía mis sketches y parodias; allí no estaba dibujando a "SuperSam", estaba dibujando al verdadero "Samuel". Fue a ducharse después de un rato. Ya no me necesitaba. Podía enjabonarse las entrañas él solo. ¿Quizás podría ayudarlo a enjuagarse la

