Los comentarios sucios se hacían cada vez más fuertes y, sin duda, a Kurtis le costaba más ignorarlos. ¡¿Qué tan apasionados pueden estar los tiburones?! "Chica... Chica..." "Así es, ¡quieres mi gran y sucia polla en tu garganta!" "Chica... Chica..." Samuel llamó directamente a Kurtis. "Amigo, mira a Oliver, se está... Hmmm... ¡Se está poniendo morado!" No podía verme a mí mismo pero definitivamente lo creí. Estaba dando una de mis mejores y más rudas actuaciones, siendo especificado que bueno y rudo eran prácticamente sinónimos en los libros de Samuel. Seguí adelante, con fuerza. "¡Están locos!", comentó Kurtis, riendo a medias desde el sofá. Quizás estaba psicópata pero sabía mi propósito. "Te voy a recompensar muy bien, Oliver... Muy... Mmm... Muy bien..." "Mmmff¿sí?" Mis o

