Capítulo 40

1199 Palabras

Miriam Los músculos de Maximiliano se tensaron tanto, que no se dio cuenta de la fuerza que estaba ejerciendo sobre mi mano, tuve que intentar liberarme porque me estaba haciendo daño, por lo que me di cuenta que esa tal Doña Lucrecia, lo afectaba demasiado y por otra parte, a Doña Hipólita la hacía sentir poderosa, tener esa información. Él me soltó la mano y me tomó del brazo, paso algo muy extraño, me pareció escuchar su voz disculpándose, pero dentro de mi cabeza como si él pudiera meterse dentro de mi mente y hablarme . —  ¿Qué sabe usted de Doña Lucrecia? ¿Acaso sabe dónde se encuentra ella? — preguntó con voz insistente y la respuesta de doña Hipólita me causó escalofríos aun cuando no sabía quién era esa mujer. —  Eso, señor mío se sabrá a su debido tiempo, puede estar seguro d

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