Miriam Lo que vi al final del túnel me dejó con un profundo dolor, no podía ser real, tenía que estar soñando, debía ser sólo una pesadilla, porque eso, yo no lo podía aceptar El dolor en mi pierna me trajo de vuelta a la realidad, sentí unos fuertes dientes mordiendo mi muslo, y pude sentir como succionaba y se alimentaba de mí; abrí los ojos y me incliné para ver qué era lo que me estaba lastimando, allí estaba el, con el rostro hundido entre mis piernas, era mi Maximiliano, bebiendo mi sangre. Yo, no sabía que pensar, que sentir, por alguna razón, no tuve miedo, por el contrario, si él necesitaba beber mi sangre, yo estaba dispuesta, a entregársela toda, no me importaba morir en ese momento, si con ello, una parte mí viviría con él eternamente a través de mi sangre. No pude evitar d

