Capítulo 25

1279 Palabras

Mi madre estaba furiosa, me dio una bofetada, pensando lo peor de mí, llorando le juré ante Dios que no sabía lo que me había pasado, pero ella no me creía, enterró sus uñas en mi brazo provocándome un gran dolor mientras yo chillaba para que me soltara, pero ella seguía exigiéndome que le dijera la verdad de cómo me había lastimado de esa manera en un lugar tan íntimo y fue hasta que una de las sirvientas tocó la puerta que me soltó dejándome caer nuevamente sobre la cama. —    Señora, el médico Don Casimiro, quiere hablar con usted, la está esperando en el salón, dice que tiene  algo urgente que decirle. —    El santo señor, nos ha caído del cielo, dile que pase, tráelo a esta habitación necesito que revise a la señorita Miriam. —    ¡Pero madre! Me da vergüenza que me mire. —    Ver

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