Lol se fue indicando que sobrevolaría las copas de los árboles, para ver si lograba ver al cuervo, aunque Maximiliano dijo que ya lo había hecho y no había encontrado nada, los guardias habían recorrido toda la propiedad y nadie había visto nada. Esa noche sentí a Maximiliano muy inquieto, fue la primera vez en un poco más de un año que lo sentí tan preocupado que no podía dormir, se levantaba y miraba por la ventana, a mí me venció el sueño estaba demasiado cansada, Cuando desperté, él ya lo había hecho, ya se había duchado y había pedido que nos llevaran el desayuno a la terraza. — ¡Buenos días hermosa! ¡Vamos amor, es hora de levantarse!, Lol y Salvador vendrán a desayunar con nosotros, y luego vamos a que termines de leer ese libro de una vez por todas. — Está bien, me ducharé

