Pasado

1578 Palabras
HACE 7 AÑOS ATRÁS “No se porqué terminé aquí, no debí haber venido. Le mentí a mis padres y acabé en este lugar, no puedo aguantar ni un minuto más. Para colmo vine sola, tengo un poco de miedo. Nunca debí venir a esta fiesta, no debí dejarme provocar por esas chicas.” Había ido sola a una fiesta de unos chicos universitarios . Yo iba en último de preparatoria, no tenía muchos amigos porque siempre estaba leyendo novelas en la biblioteca. Recién cumplía los dieciocho años y básicamente esta era mi primera fiesta. Era una fiesta para despedir el año, le dije a mis padres que iría con unos amigos. Fui en taxi, estaba un poco lejos de casa y ya era bastante tarde. Mi celular no tenía mucha batería y lo había apagado. La casa estaba llena de jóvenes, todos bebiendo y bailando. Era una casa grande, me quedé en el salón así que no vi mucho. Los muebles de terciopelo azul cielo, fueron ocupados por los chicos para hacer apuestas. El que perdía se tiraba desnudo en la piscina. Esta era muy grande y tenía unas pequeñas luces alrededor. Yo me quedé en la cocina, viendo todo aquel espectáculo. Estaba sola en aquel lugar y sin forma de volver, no sabía como conectar con otras personas. Todos los chicos me miraban, aunque ninguno se atrevía a acercarse a mí. Entonces uno llegó por detrás con unas cervezas y empezó a coquetear. _ Bienvenida belleza, nunca antes había tenido el placer de verte. ¿Quieres una cerveza? - dijo ofreciéndome una botella - Yo soy el anfitrión de esta fiesta. Yo no tenía ni idea de que decirle y solo acepté la bebida. Tenía vergüenza incluso de mirarlo, nunca había platicado con un chico. El se acercó un poco más y sostuvo mi mano para hacerme beber. _ ¡Oye que intentas hacer, no me toques! - grité asustada. _ Vamos, así te vas a relajar y podremos charlar mejor. Dime ¿acaso me tienes miedo? ¿Soy tan aterrador? - hace pucheros fingiendo tristeza. _ No... no quise decir eso es solo que yo... nunca antes he bebido - confieso bajando la cabeza. _ Bueno entonces debes aprender, ¿No crees? - puso la botella en mi boca. Me hizo beber toda la botella, luego mi cuerpo comenzó a sentirse extraño. No tenía control de él, sentí mis piernas flaquear, todo me daba vueltas. Estaba muy mareada, sentí como una mano se deslizó por mi cintura, el chico intentó besarme, yo no podía sostenerme en pie. Así que no pude resistirme a su roce. Otro chico vino por detrás y me lo quitó de encima, nunca antes lo había visto pero parecía mayor. Vestía de traje, uno color gris oscuro, no lo había visto antes. _ Eres realmente estúpido, ¿quién te crees para tocarla? - dijo sujetandolo por el pullover. Lo tiró en el suelo dando golpe trás golpe, nadie acudió a separarlos. Yo ni siquiera veía bien, intenté salir de allí y dejarlos en lo suyo, pero mis sentidos estaban muy bloqueados y terminé perdiendo el equilibrio. Casi caigo en el suelo, unos fuertes brazos me detuvieron segundos antes. No fue en cualquier sitio, sino en los brazos de ese desconocido. Mi corazón latía muy rápido y selló mis oídos, no sé si fue por el momento o por estar frente a aquellos imponentes ojos negros. No sé cómo llegué allí, pero se que me llevó a su departamento. Cuando desperté el estaba sentado junto a mí, obviamente me asusté mucho al verlo. Todo estaba muy oscuro, pero alcancé a ver que todo estaba ordenado. _ Parece que por fin despiertas - dijo levantándose. Yo me encontraba recostada en el sofá y del sobresalto me levanté. Aún estaba un poco mareada y me caí. _ ¿A dónde crees que vas, no sabes que es de madrugada? - dijo sujetándome del brazo. _ ¿Quién eres, por qué me tocas? ¡Suéltame! - lo empujo muy fuerte. Cuando lo hice me golpeé en la cabeza con el suelo. Él vino rápido y me haló, comenzó a mirar si me había herido. Nos sentamos en el suelo mientras el se aseguraba. El lugar era bastante grande, pero no tenía nada especial; estaba prácticamente vacío. Parecía que él vivía sólo allí. _ ¿Por qué te preocupo, siquiera nos conocemos? - interrogo avergonzada. _ ¿Eso es importante?, sugieres que debí dejarte allí con esos chicos. Qué te tocaran, te besa... _ ¡Calla, no quiero saber! Ahora debo volver a casa, seguro mis padres están preocupados por mi. ¿Qué voy a decirles? - dije asustada. Entonces el se puso frente a mí y comenzó a reír, me miró a los ojos y me dijo: _ No te preocupes por eso, ya los he llamado. Les dije que te quedaste dormida en mi casa, ah, también dije que soy el hermano de tu amiga. Ya no te preocupes, anda vamos. Sonrió de nuevo y me tomó de las manos. Me haló con fuerza y me levantó del suelo, caminó hacia el balcón tomando mi mano. _ Ya casi amanece, ¿por qué no lo vemos juntos? - sonríe encantador. La verdad lo hacía muy seguido, siempre que lo observaba. En el balcón había un columpio, allí nos sentamos a la espera del amanecer. Justo cuando comenzó a salir el Sol, me giré y lo besé. Por un momento pensé “nunca lo volveré a ver”, así que aproveché el momento. Sus labios tenían un sabor dulce, me gustaba. Tenía mucha vergüenza después de eso, entonces me giré nuevamente a ver el Sol. _ El amanecer es hermoso no crees - desvíe el tema tratando de no avergonzarme tanto. Él me abrazó, me acarició las mejillas y también me besó. Se sintió diferente, me gustó más. Volvió a abrazarme y me dijo besando mi frente: _ Es cierto, el amanecer es hermoso. Así dió comienzo nuestra relación. Volví a casa un rato después, me llevó en su auto; un deportivo n***o. Mis padres no preguntaron nada, eso me hizo sentir más tranquila. En cuanto a aquel chico, nos convertimos en una especie de amantes. Casi todos los días nos veíamos, siempre salía con el pretexto de ver a mi amiga. Nos encontrábamos a menudo en su casa, otras veces incluso me escapaba de la escuela para verlo. Fui bastante traviesa por su culpa, salíamos al parque y cenar. Siempre estábamos juntos, con el viví muchas de mis primeras experiencias, y sin duda las mejores. Pero no todo podría ser bonito... En una de nuestras tantas citas en el parque, mientras estábamos sentados en los bancos. Bajo aquel sol de inicio de primavera, le pregunté un poco triste: _ ¿Qué somos, somos pareja o qué? Yo ni siquiera se tu nombre, no dices nada de ti. ¿Realmente me quieres como dices? Él no me respondió, el silencio se hizo insoportable. _ No te puedo responder, no aún... - desvío su visita al cielo - No puedo decirte algo que no sé. Su respuesta me dolió, rompió mi corazón en mil pedazos. Yo estaba enamorada, amé a alguien que apenas conocía. Ya no podía seguir allí, salí corriendo a prisa. Corrí y corrí sin parar, sin fijarme en el camino. Acabé llegando a mi casa, me senté junto al portón y comenzé a llorar. Un rato después llegó mi madre y cuando me vió sentada en el suelo rápido se acercó a mí. _ ¿Hija que tienes, por qué lloras? ¿Pasó algo con tu amiga? - dijo abrazándome muy preocupada. _ N-no es nada, solo nos peleamos. Ya no volveré a verle... - dije llorando aún más fuerte. _ ¿Por qué no entramos en la casa? Te prepararé una sopa, ¿quieres? - ella sostuvo mis manos y me levantó. _ No quiero nada, solo... déjame sola - corrí hacia el interior de la casa sin detener mis lágrimas. Entré rápidamente a mi habitación y me encerré allí. Lloré sin consuelo hasta el cansancio, y así terminó la historia de mi primer amor, o eso pensaba. Luego de eso no salí de mi cuarto por una semana, estaba tan mal que ni siquiera quería comer. Mis padres estaban muy preocupados, incluso los escuché hablar de llevarme con un psicólogo. Comencé a sentir náuseas y mareos constantes al cabo de unas semanas. Todo lo que comía me hacía vomitar, entonces lo entendí. Mi primer amor me había dejado una parte de él, un recuerdo para jamás olvidarlo. No podía decirle a nadie lo que me pasaba, mi padre no lo soportaría. No quería que ellos se preocuparan más por mi. Entonces decidí salir de la habitación, ya era momento de dejarlo ir y más ahora que llevaba un bebé en mi vientre. Me había acostumbrado a él, no podía olvidarlo fácilmente y no lo olvidaría. Mi madre se enteró pronto y mi padre junto con ella. Recogió todas nuestras cosas, las de mi madre y las mías, nos hechó de la casa. Mamá no podía ni siquiera mirarme a la cara. Fuimos a la casa de mi tía y ella aceptó cuidar de mi pequeño mientras yo estudiaba. Y así fue, mientras trabajaba y estudiaba era ella quien lo cuidó. Mi pequeño fue creciendo y ya recién cumplía los dos años entonces alguien llegó a casa mientras yo estaba fuera...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR