No quería que nadie me viera así, quería estar sola. El hecho de que el estuviera ahí viendo mi situación me hacía sentir débil e indefensa. Me sentí un poco incómoda después de todo no es como si él y yo fuéramos amigos o algo.
_ Yo... solo quiero alejarme de todos, no quiero hablar con nadie, déjame sola sí - dije dándome la vuelta aún llorando.
Encerrada en mi dolor solo quería una escapatoria, algo que me ayudara a olvidar. Alrededor hay un espeso bosque que cubre a ambos lados de la calle. Todo estaba desolado y me hacía pensar más en lo ocurrido. Solo pensaba en dejarme envolver por aquella oscuridad a mi alrededor, ese lugar se veía perfecto para soltar mis emociones.
_ ¡Oye, ¿ a dónde crees que vas?! No puedo dejar que te vayas sola, ni siquiera tienes en que regresar. Quiero que vengas conmigo, vamos al auto - dijo siguiéndome, no le escuché y seguí caminando hasta que una calidez rozó mis hombros.
_ ¡Quiero que te vayas, no ves como me siento! ¡Aléjate de mi! - dije a gritos desesperada enfrentándole
_ No puedo dejarte sola después de todo yo te traje así que, te vienes conmigo - me agarró en sus brazos con fuerza pegándome a su pecho, traté de safarme pero fue en vano.
_ ¡¿Qué crees que haces, no tienes derecho?! ¡Suéltame! - exclamé aún más alterada.
Él simplemente me llevó en sus brazos hasta el auto, sin importar lo que yo quería. Me metió en su coche, un Bugatti color bronce, abrochó el cinturón y arrancó. Lo cierto es que ni siquiera quería quejarme, por un momento no me molestó lo que hizo, pero la energía no me daba. Me recosté a la ventanilla del auto y recuerdo que solo podía llorar; no se bien que pasó después. Me desperté en el hotel y junto a mí estaba sentada Elena.
_ ¡Angel, ya despiertas! Menos mal, ya me preocupabas. El señor Kaspir, tu querido cuñado me contó lo sucedido, aún no creo lo que pasó. Y pensar que él era tan atento contigo, quien pensaría eso de él. Llamó esta mañana, dice que quiere verte - dijo preocupada.
_ ¿ Ya es de mañana? - pregunté un poco perdida - No quiero volver a verlo jamás. Dime, ¿cómo es qué llegué aquí? Es que no recuerdo - traté de recordar pero fue en vano.
_ Fue Alasdayl quién te trajo, me llamó a media noche. Cuando vine ya estabas aquí acostada, supongo que el te puso en la cama - piensa por un momento - Hay casi lo olvido, él dejó esto para ti - dijo dándome un sobre.
_ ¿Otro sobre?, ya tuve suficiente de ellos pero quizás sea algo importante, ¿sabes qué tiene dentro? - pregunté curiosa.
_ No tengo la más mínima idea, pero me dijo que podría servir de escapatoria para ti - comenta Elena recordando.
Dentro habían dos boletos de avión a París, uno de ida y otro de regreso. Tenían una semana de diferencia, me estaba dando aquello que más necesitaba en aquel momento; "una escapatoria".
***
“El boleto de avión es para mañana, aún no se si tomar esta oportunidad. Es lo que más me hace falta ahora, pero tengo mis dudas. Es un viaje a París igual que mi luna de miel, quizás sea peor el ir. Ayy, no tengo idea de que hacer, debo decidirme hoy. Por otro lado, el viaje es para mí sola y me ayudaría a pensar, quizás es lo que realmente necesito ahora. Aún no creo que Stiven me haya traicionado, lo peor es que lo niega rotundamente; y todo a pesar de que yo misma lo ví. Él me mintió, simplemente no puedo perdonarlo, ya lo nuestro no tiene arreglo.”
No paraba de pensar en lo sucedido y en si era bueno el salir de viaje. Estaba sentada en el café donde trabajo junto a Elena, el establecimiento es nuestro. Es un poco pequeño y rústico con solo unas diez mesas quizá. Tiene un ambiente bastante acogedor, lleno de fragantes flores que te hacen sentirte a gusto.
Sentada en una de las mesas que están junto a las ventanas, estaba sola y perdida en mis pensamientos. A veces me percataba de la gente, y los veía felices entrar y salir en pareja. Aquello solo empeoró mi situación, tenía tantas ganas de llorar, pero me daba vergüenza en frente de tanta gente. Era evidente mi estado con solo mirarme, y viendo como estaba, Elena se me acercó:
_ ¿ Qué haces aquí tan callada, aún piensas en él? - dijo angustiada sentándose a mi lado.
Yo callé por un momento sin saber que responderle, hasta que no pude contenerme más.
_Creo que quizás fue mi culpa, confíe demasiado. Pero, ¿como esperarlo de él?, un chico tán atento y cariñoso. ¿ Dime, fue mi culpa creerle, fue mi culpa enamorarme? ¿No es mí culpa verdad? - dije abrazándome de Elena mientras lloraba sin consuelo.
Ella no supo que decirme y simplemente me abrazó, me abrazó con fuerza y entonces me dijo ...
_ No fue tu culpa, no lo fue; fue la suya al no valorarte ni apreciar lo que ten..nía - dijo ella también llorando.
Estuvimos así por un rato hasta que por fin calmé mis emociones. Luego de eso Elena y yo hablamos por un rato, terminé decidiendo ir a París. Debía tomarme un tiempo para mí, para divertirme, olvidarme
de todo y seguir adelante. Entonces recogí mis cosas y me dirigí a casa, pero allí me esperaba una sorpresa...