Cuando llegue a la cocina, pude notar que Nicolas llevaba un traje, estaba recién bañado, y con su hermoso cabello rebelde como siempre, por lo visto ya quería ir a la oficina, me acerque en pijama y lo salude. —Hola, ¿ya te vas a la oficina? —Monica ¿que haces en pijama? ¿Acaso no piensas trabajar? Soy tu jefe por lo tanto, supongo que te vas conmigo siempre. —No iré, no estoy en condiciones, y con respecto a lo de viajar contigo siempre, eso no es así, siempre te ibas primero, para jugar el juego de la rosa, lo adoptaste como tarea—digo sonriendo mientras recuerdo sus cartas. —¿que tienes? ¿Estás enferma?—pregunta con una pizca de preocupación, la cual borra de inmediato, quería ocultar sus emociones. —No. O si, yo que se—digo dándole la espalda para dirigirme a la cocina. Cuando t

