Me sentía aturdida y dolida. No podía pensar ni tomar una decisión en ese momento. Después de unos segundos, el ruido de los disparos se detuvieron de pronto, me asome por la ventana y pude ver algunas personas muertas en el jardín, toda la decoración estaba destruida adornada con sangre, parecía una película de terror. No sabía que había pasado, salí de la habitación con precaución, abajo solo se escuchaban voces. Cuando llegué a la sala pude ver a varios de los guardias de Alexander y otros que no conocían de pie como si esperaban algo. Mis ojos encontraron a Felipe quien resguardaba la entrada del despacho, yo aún con el vestido de novia me acerque a él de inmediato sin temor que ellos me lastimaran. —¿Alexander está adentro?—le pregunté a Felipe con incertidumbre. —Si, está hablando

