MARATÓN 2 / 4 STEFANO HARRISON Tomo el auto que conduce uno de nuestro hombres, Salvatore se mantiene en el lado del copiloto, pensativo, no habla ni cuando llegamos. Puedo imaginar lo que pasa por su cabeza en este momento, el arrepentimiento y la culpa lo ha de estar consumiendo en este momento. Podría intentar calmarlo pero ciertamente yo también me siento molesto. Yo también tengo la culpa clavada en el pecho, porque estuve allí cuando Abby vivió ese infierno y no hice nada. Preferí cegarme y por eso voy a cumplir mi venganza. Dos bestias están acechando y buscando a ese par de ratas y el que lo encuentre primero tiene la prioridad de dar el primer golpe y este será contundente. –Di Santi no va asistir a la reunión, pero ha dejado un reemplazo– uno de sus hombres nos inform

