STEFANO HARRISON Bebo mi trago de golpe y observo a la mujer que reposa en mi cama, desnuda y con mi esencia rodando por sus deliciosas piernas. Mi celular suena y respondo al segundo tono. No necesito ver el nombre en la pantalla para saber quien es. –La mujer desapareció luego de salir de la mansión, Rafaelo dice que se subió a un coche sin placa– suspiro enfadado. –También dijo que se cambió de nombre y ahora está casada con un hombre que tiene una larga lista de antecedentes, robo, asalto a mano armada y extorsión– lo último me hace presionar la mandíbula. Dinero, Todo se reduce a eso. Es lo único que le ha importado a esa mujer. –Era de esperarse King, que más se puede esperar de la mujer que vendió a su hija recién nacida– me sirvo otra copa, debí matarla cuando tuve la o

