STEFANO HARRISON El auto se desliza por la carretera a una velocidad que sobrepasa el límite permitido, pero no me importa. Poco me interesan los problemas legales ahora. Las manos me tiemblan y la paciencia poco a poco se me agota. Mi mente no deja de evocar distintos escenarios, cada uno peor que el otro. La sangre me hierve y estoy a nada de destruir todo lo que se me ponga enfrente, pero aun con todo dentro trato de parecer calmado. Solo respira Stefano. La mirada que me dedica Salvatore a cada nada me hacen removerme del asiento. Imagino lo que puede estar pasando por su cabeza. Es su hermana la que está en peligro ahora. Mi mujer es la que está rodeada de alimañas que estoy a punto de exterminar. –El lugar está a las afueras de la ciudad, allí la señal es más débil– Raffael

