Intentarlo. No quería pensar en qué podía salir mal, porque me llegaban millones de ideas en donde todo salía muy mal. Pero tenía derecho a intentarlo, a no permitir que Nanna me dejara, que se marchara de ese modo a París, era mi oportunidad para demostrarle que podíamos tener una relación, una hermosa relación en la que los dos buscaríamos la manera de que todo salga bien o que…ninguno de los dos se destruyera en el intento. —¿Qué hacemos aquí? ¿Por qué me trajiste aquí? —Quería darte un paseo por la ciudad, para que vieras desde el aire lo hermosa que es, antes de que te marcharas. —No me marcharé. —Y eso me hace muy feliz. Pero de todos modos vamos a dar ese paseo.—miró por encima de mis hombros, viendo el edificio que había detrás.—Solo si no estás muy mareada. —Créeme, todo

