CAPÍTULO SEIS Mientras Cassie estaba paralizada por la sorpresa y sin saber cómo manejar el robo de Dylan, se dio cuenta de que Madison ya se había decidido. —No voy a comer un dulce robado —anunció la niña—. Te lo devuelvo. Le extendió el bastón a Dylan. —¿Por qué me lo devuelves? Lo tomé para ti porque querías un bastón y en la primera tienda no había, y luego Cassie fue muy tacaña y no te quiso comprar uno. Dylan hablaba en tono ofendido, como si esperara que le agradecieran por salvarlas de un apuro. —Sí, pero no quiero uno robado. Madison se lo devolvió y se cruzó de brazos. —Si no lo quieres, no te lo volveré a ofrecer. —Dije que no. Con el mentón hacia afuera, Madison se alejó. —Estás conmigo o estás en mi contra. Tú sabes lo que siempre dice mamá —le gritó Dylan. Cassie

