CAPÍTULO VEINTICUATRO Mientras la puerta de la acogedora casa de dos pisos se cerraba de un golpe detrás de ella, Cassie sintió ganas de vomitar. La historia de Harriet había expuesto el peor tipo de traición posible. Se tropezó en la vereda de enfrente y se desmoronó sobre la tapa de concreto de un desagüe. Estaba frío y húmedo, y sus jeans estarían mojados cuando se levantara, pero no le importaba. Estuvo sentada por unos minutos, con la mirada vacía hacia la calle, intentando asimilar lo que había dicho Harriet y lo que eso significaba. Lentamente, recobró la lógica. Cassie supuso que Harriet podría no haber contado toda la verdad. Para empezar, Cassie pensó que podía estar mintiendo acerca de no haber dañado su auto. Después de todo, virar hacia alguien era un intento de daño, per

