Valeria conduce el auto, Margarita sabe que su hermano no es el mismo, algo hay extraño en él, Camilo le acaricia el vientre, ambos van sentados en la parte trasera del auto, ahora sonríe más a menudo. Valeria los observa por el retrovisor. El viaje hacia su casa va lento, ella conduce con mucha precaución. —Valeria, siento que no me han dicho todo. —Princesa estoy bien… —No lo estás, actúas extraño, olvidas cosas, crees que soy tonta. —Señorita, el caso de Camilo es mejor hablarlo con toda la familia. —No quiero que se preocupen. —Cariño, es algo que no puedes seguir ocultando. —Hermano, debes aprender a confiar en nosotros. —Tienes razón, después de la operación sufrí complicaciones, de las cuales hablaré cuando lleguemos a casa. Desde ese momento hubo un silencio incómodo, él

