X Rondaba más la duda acerca de Kyle, que el miedo como tal por mi mente. Pero su semblante serio pasó a segundo plano de inmediato, tornando en estos momentos sus mejillas rojas como tomate y dilatando sus pupilas. Lo que hizo que dejara de pensar que podría ser el culpable de algo. —Bueno, amm... Eso es una historia aburrida. — Resta importancia con su mano y enseguida su acompañante, quien nos observaba desde la puerta entra. — ¿Jenna?— la morena me mira de arriba hasta abajo, empuja a Kyle y toma con ambas manos mi rostro en busca de algo. —No tienes moretones, ni rasguños. Tus ojos demuestran que no consumiste drogas, no tienes golpes en la cabeza y el ambiente a nuestro alrededor parece limpio. Suelta la camisa que hasta hace poco tenía levantada hasta por sobre mis hombros, n

