Llevo una semana sin ver o saber nada de Renata y para mi sorpresa, ansío verla. Le he escrito y he llamado, aun así, no obtengo respuesta. Mi madre me pregunta a diario por ella, realmente ha quedado encantada con mi supuesta novia e insiste en que la traiga nuevamente a casa. Por otro lado, esta Mirna, ha estado ausente desde aquel día en el que inesperadamente me besó, pero por suerte, hoy regreso. —Hola — noto como su cuerpo se tensa ligeramente y tomo asiento a su lado. —Aaron… ¿Co.como estas? — pregunta sin mirarme. —Bien ¿y tú? —Bien, gracias. —Te has ausentado toda la semana. —Si, he estado enferma. —Bueno, que bueno que ahora estas bien, me gustaría poder hablar contigo. — comento y por fin levanta la mirada y me observa. —Oye, lamento lo que hice, yo… honestamente no ten

