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1680 Palabras
Amaba la biblioteca, en definitiva era mi lugar favorito en toda la escuela. Podías llegar aquí y sumergirte durante horas en un libro sin nadie que interrumpiera tu aventura dentro de la lectura, acomodo mis lentes y al hacerlo un pzzz se escucha, ignoro tal sonido pero vuelva a repetirse. Maldigo interiormente y me levanto a ver de donde proviene, dispuesta a decirle, bueno susurrarle, a quien sea que está interrumpiendo mi amado momento que calle su boca. Camino sigilosamente entre los pasillos, acercándome más a los susurros. Al final de la línea de libros, la que está más apartada y qué es muy fácil de esconderse siento que el susurro se vuelve más perceptible. Asomo lentamente mi cabeza al notar que el sonido se ha detenido y... ¡ Dios mío!. Mi quijada ha tocado el suelo, literalmente lo ha hecho; no doy fé a lo que frente a mis ojos estoy viendo, ¡ Alisson y Asthon besándose!. Dios hasta riman sus nombres. La rubia se separa de él, oculto mi rostro rápidamente evitando ser vista por ambos. — Esto es— escucho la rubia susurrar. — Me gustas... mucho— susurra Asthon y juro por Dios que pude notar un dejé de dolor en sus palabras, ¿ pero porqué?. Digo si estaba fuerte que ellos estuvieran juntos y todo eso, pero si se gustaban en mi caso estaba Perfecto. Además de que viéndolos así, si hacían bonita pareja. — Ash, no eres para mí — masculla la rubia— ni yo para ti, solo somos amigos y así continuará siendo... lo siento. Auch Mi corazón duele por Ashton, la rubia pasa a mi lado sin notarme, me alejo de manera sigilosa evitando que Ashton me vea. Siento una especie de nostalgia por el, la forma en que le dijo a Alisson que le gustaba y como la tocaba, es más que obvio que está enamorado de ella, sin embargo, la rubia no parecía tener sentimientos recíprocos por el al menos de palabras, entonces la realidad me golpea una vez más.¡ oh Dios mío Alisson estaba liada con su mejor amigo!, y no sólo eso sino que no había hecho nada o más mínimo intento de contarnos a Fernanda o a mí, admito que no soy el mejor ejemplo de honestidad pero mis razones están fundamentadas; aunque puede que las de ella también. El sonido de mi móvil hace que el hilo de mis pensamientos se detenga, visualizo un mensaje en la pantalla, lo desbloqueo para ver de quien se trata ya que tengo las notificaciones de previsualización desactivadas, entro al chat del grupo de las chicas y no puedo evitar que una gran sonrisa se vislumbre en mis labios al ver el mensaje en este. Time 3 ?❤️ Fernanda: ¿ salimos esta noche?. Ethan Saldrá con sus padres. Pd: no piensen que son mi premio de consolación. Estoy tecleando mi respuesta cuando una llamada directa me interrumpe, Idiota Glashte se vislumbra en mi teléfono. Decido ignorarlo y le respondo a mis amigas; estoy tan Feliz que ni siquiera Marcus con sus vibras negativas podrá borrarme esta sonrisa, admito que no soy la persona más cerca a Ethan pero desde que despertó Fer está radiante, se alimenta mejor, se ve mejor y creo que es innegable el hecho de que mi amiga está súper colada de él, y eso le hace bien, solo espero que Ethan sea un buen chico y la valore como merece. Al finalizar la jornada escolar voy a por mis cosas, debo pasar por casa a buscar algo para después ir a entrenar con Peter, debía esforzarme si quería ganar la mayor cantidad de carreras posibles. Camino por el largo pasillo que conduce hasta la salida, rebuscó en mi mochila tratando de encontrar mis iPods sonrío al dar con ellos y me los coloco, detengo mis pasos abruptamente al llegar a la salida y el ver al rubio que está sentado sobre el capo de su auto mirándome con las cejas enarcadas, detengo la música y pienso seriamente en mis posibilidades de salir huyendo. — Ni siquiera lo pienses— me grita desde su posición, baja del capo y camina hasta mi, no sé si el shock me ha afectado la visión pero esos lentes negros que lleva puesto, junto con sus jeans y esa camisa le va de puta madre. Me abofeteo interiormente por ese pensamiento, ¿ que demonios había sido eso?. — Quiero pensar que viniste por Fer pero en vista de que está en el hospital... — Eres muy perspicaz cuando quieres, Saddler— sonríe con autosuficiencia. — ¿ Que quieres?. — Te he estado llamando... — Disculpa si perder el tiempo contigo no es una prioridad para mí — ríe abiertamente, ¿ porqué se ríe?, si yo estoy empezando a enojarme y solo quisiera pegarle un puñetazo. — Eres muy graciosa— deja de reír y me mira fijamente— tenemos un trato y no veo que estés haciendo el más mínimo esfuerzo por cumplirlo. — Te dije que... — Me importa una mierda lo que hayas dicho— susurro muy cerca, ¿ en qué momento se había acercado tanto?— quiero ser parte de la jungla y tú me vas ayudar— abrí la boca para reprochar pero me detuvo— sin quejas, porque no me interesa escucharla. Cumplirás con tu palabra y lo harás desde ya. — ¿ A qué te refieres?. — A que necesito conducir como tú— pareció pensárselo unos segundos — bueno, al menos parecido pero para eso tú debes ensañarme. Así que vamos porque nuestras clases inician hoy. ¿ Clases?, ¿ enseñarle?, ¿ que demonios pretendía este idiota?. — Estás loco, no es algo que se aprenda en un día... — Entonces lo haremos las veces que sean necesarias. Abrí la boca para responderle pero el muy idiota Me dio la espalda y camino hasta su auto, ignorándome deliberadamente. Me quede parada ahí durante unos segundos, enserio que me estaba metiendo en un problema enorme como si ya no tuviera suficientes, pero la identidad de Snake era algo sagrado y no solo por mi, sino por todo lo que ella incluía, era mi secreto mas grande y no podía ponerla en juego, no debía hacerlo. — Debo ir a mi casa a por algunas cosas — mascullé en su dirección. — Perfecto, yo te llevo— abrió la puerta del copiloto, y con la mano me indicó que entrara, de una forma poco caballerosa pero que se podía esperar de él después de todo. Por suerte mi casa quedaba relativamente cerca del instituto, a unos 25 minutos a pie y en auto cerca de 10, por lo que el viaje fue bastante corto. La casa estaba en completo silencio por lo que supongo no había nadie, Sammy estaba en su colegio y mi madre supongo que en el trabajo y en lo que al otro se refería agradecía su ausencia. Recogí todo bastante rápido, cerré con llave mi habitación y bajé rumbo a la salida. Abrí la puerta y mis pies tocaron la salida, vi a Glashte estacionado frente a la casa observarme con aburrimiento. Di un último paso para cerrar por completo la puerta pero esta no cedió, mi estómago siento un hueco enorme al ver ese repugnante rostro salir tras de esta. Me observo con sorna, odiaba su mirada era tan oscura y enfermiza. — ¿Ya te vas?, pero si acabas de llegar... tendré que hablar con tu madre sobre tus horarios hijita. — No me digas así— apreté los dientes con mas fuerza de la necesaria. — Pero si es lo que eres — intentó pasarme sus asquerosas manos por mi rostro y de un manotazo lo aparte, aunque segundo después me arrepentí ya que algo se activo en su mirada. Me tomó fuertemente por la muñecas, hice una mueca de dolor por la presión que estaba ejerciendo, estaba lista para darle una patada entre las piernas pero en un segundo ya estaba apartado de mí. — ¿ Todo bien Maya?— trague sonoramente al ver a Marcus frente a mi, por su parte Jhosh estaba detrás de este arreglando su camisa que había sido estrujada por Glashte al estamparlo contra la pared. — ¿ Quién coño es este?!— Jhosh intento acercarse a Marcus pero este con una sola mano lo alejo nueva vez, lo vi tambalear y estuvo a punto de caerse, era muy evidente que estaba drogado hasta las bruces. — Vámonos — tome a Glashte de la muñeca decidida a salir de esa situación tan incomoda. Agradecí el hecho de que no pusiera oposición, debió ver lo urgida que estaba por salir de ahí. — Eh tío — escuché a Roger gritar a los lejos— ten cuidado con esta, que no eres el único que se folla. Marcus detuvo sus pasos me observo un segundo y por Dios que quise morirme en instante, sin embargo, retomó su camino. Abrió la puerta del auto para mí y entre en silencio. Tragué las lágrimas que se acumulaban por salir, nunca había hecho a alguien partícipe de esto. Ni siquiera a mis amigas, las cuales le había contado a grandes rasgos lo que sucedía en caso pero nunca habían presenciado una escena desagradable como la anterior. Quería que la tierra me tragara, desaparecer y odiaba mostrarme vulnerable, más aún que otros fueran testigos de mi desdicha. Es ahí mientras me ahogo en mis lagrimas reprimidas y mis pensamientos deprimentes que siento un calor extraño a mi alrededor, Marcus se ha pasado prácticamente hacia mi asiento y me tiene apretujada entre sus brazos, su calor me hizo sentir segura e inevitablemente me vi llorando sobre su pecho mientras él con delicadeza acariciaba la maraña de pelo que tenía. — Si intentas manipularme con esto...— intente decir mientras sorbía la nariz pero no me dejó terminar la oración. — Cállate y déjame abrazarte— no replique nada y solo me deje llevar. Mas tarde me preocuparía por volver a mi papel, de momento, solo necesitaba esto.
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