¿Alguien se puede enamorar de una persona que frente el mundo es lo más cercano a una basura...?
Esa es la pregunta que se realiza repetidamente Kim Taehyung cada vez que sus pensamientos gozan del tiempo para perderse en miles de posibilidades, al menos, cuando las noches son visitadas por su fiel compañero de vida, el Sr. Insomnio. Pero justo ahora que camina majestuoso por el pasillo de la universidad como lo haría Olive Penderghast siguiendo los pasos de Hester Prynne, con su gran A roja en su pecho llevada como una extremidad más de su cuerpo, no se puede detener a pensar lo que hubiese sido maravilloso evitar en su vida.
Aunque no desea llamar la atención, muchas chicas y chicos lo siguen con la mirada a donde sea que se mueva gracias a su figura completamente envidiable… Bueno, quizás su exuberante belleza sea una de las muchas causas de aquellas miradas llenas del deseo más bajo, sin embargo, el odio que le profesan cada vez que merodea por los pasillos, sigue siendo el motivo principal de la atención recibida.
¿Y cómo no? Si Kim Taehyung es la zorra de la facultad de ingeniería; amado por los chicos que pasaron por su cama quedando fascinados por su sexo, y odiado por las parejas de todos esos estúpidos que creyeron que por acostarse una sola vez con él, les haría tener una porción mucho más considerable del postre. Taehyung es el postre.
Situación que por supuesto no iba a suceder ni en los mejores de sus sueños, ya que él no repite sexo con nadie, sin excepción.
Y puede que sí sea un poco de lo que dicen los rumores, pero, ¿Qué derecho tienen las personas de reprochar algo a su dirección? Todo el mundo en este momento de la humanidad puede vivir su vida de la forma en que mejor le parezca, y esta es su forma de vivirla. Por este pensar, se limitó a fornicar con quien le gustase sin enfrascarse en alguna reflexión más allá de buscar una forma de huir de la cama de los afortunados de tenerlo. Con tal, nadie estaba dispuesto a darle más que una noche que sería olvidada con el amanecer.
Por los miles de inconvenientes, novias/os que no sabía que tenían sus fugaces parejas sexuales, es que ha tenido que incluir una nueva regla a su lista para que todo en su mundo esté en un equilibrio perfecto:
✓Olvidarse del amor.
✓No jugar/ilusionar a nadie.
✓ Follar y siempre utilizar protección.
✓ No aprovecharse de los enamoramientos de personas buenas.
✓ No, y bajo ninguna circunstancia, meterse en relaciones establecidas.
Esa última regla se vio en la obligación de incluirla cuando un estúpido, que ahora es un imbécil de la peor calaña, mintiera sobre estarse dando un tiempo con «Lindsey» Una estudiante de leyes y novia del personaje en cuestión, desencadenando un sinfín de situaciones que rozaban en lo enfermizo. Sinceramente Lindsey se convirtió en su peor pesadilla. No miente o exagera, ella comenzó acosarlo.
Para su total defensa, realmente no tenía conocimiento que dicha relación todavía continuaba, pero eso no lo salvó de un vaso de jugo de mora sobre su cabello, una cachetada que terminó rasguñando su perfecta piel, y un escándalo que le dio toda la vuelta a la universidad en tan solo minutos. Esos son los detalles menos perturbadores de aquel asunto, ya que no cree que mencionar los más de diez condones usados, SÍ, CONDONES USADOS, que fueron dejados en su casa junto con una nota recalcando que está cada vez más lejos de Dios, sea necesario.
Luego de esa espantosa experiencia que le hizo asquear y recapacitar, irse a la cama con emparentados es un claro «Jamás en la vida, idiota» en su vocabulario.
A veces recordar todo lo que ha tenido que pasar por culpa de sus malas decisiones, es una buena forma de distracción mientras anda entre las víboras que quieren clavarle un puñal en la espalda. Al menos, está seguro que su rostro en blanco no muestra ni un poco de todo aquel tormento interno con el cual tiene que vivir día a día.
Luego de un largo suspiro agotado, ingresa al baño de hombres para verificar su maquillaje, cabello que mantiene pequeños rizos en las puntas, y lentes de contacto azules, que por supuesto, le hacen ver mucho más deslumbrante de lo que normalmente refleja. Se ve tan… Bonito. Posee esa clase de belleza delicada que no muchos hombres gozan, y que otros tantos quisieran tener. De alguna manera, Taehyung necesita enseñar por medio de su apariencia que nada le afecta, que cada día su preciosidad crece, sin importar que los rumores también lo hagan.
Por ello, pellizca un poco sus mejillas en busca de sonrojarse un tono más del que ya posee, delineando seguidamente sus pómulos marcados, y siguiendo visualmente el perfecto poco maquillaje que da profundidad a sus ojos alargado de aquel tono castaño. Su empinada nariz con aquel puntito en la punta, le otorga un perfil envidiable. Sus labios de forma y volumen encantador, los vuelven deseables inmediatamente, al igual que su espléndido cuello que termina con aquel par de clavículas que a veces decide enseñar.
Unos minutos después de quedar absorto en sí mismo, nota a un tipo salir de unos de los cubículos y colocarse a su lado para proceder a lavar sus manos con normalidad. La garganta de Taehyung pasa saliva, al percibir que el muchacho lo devora con la mirada sin ninguna modestia; esto hace surgir el temor de que otra vez lo obliguen prácticamente a tener sexo. Y es que personas como él que son catalogadas como fáciles, no pueden decir que no, así que deben aceptar relacionarse sexualmente con cualquiera por más que no quieran hacerlo, únicamente porque de ese modo creen funcionan las personas que les gusta el sexo.
Y no, el que se relacione con muchos no justifica que los demás puedan imponer cuándo o con quién acostarse, esa no es una decisión de alguien más, es su propia disposición el aceptar o no. Por ello, cuando el chico abandona el baño luego de decirle que se gasta un lindo culo, por fin puede respirar en paz.
Sus manos se posan con rapidez sobre el lavabo para poder mantenerse de pie, deliberando una vez más en la posibilidad de cambiarse de universidad. Sinceramente necesita que se detengan, es completamente agotador que todos tengan expectativas de llevarlo a la cama cada maldito segundo. Es como si no fuera algo más que una herramienta a utilizar, y no una persona que puede llegar al límite.
Al principio no comprendía, claro que no, solo se sentía tan destrozado internamente que disfrutaba acostarse con el primero que lo volteara a ver, el alcohol e incluso algunas drogas hacían todo mucho más divertido, mucho más… Indoloro. No le importaba nada a su alrededor, ya que su situación no le importó a nadie cuando comenzaron a susurrar cosas en los pasillos. Necesita saber debido a qué lo juzgaron a él, y no a la persona que por medio de mentiras, lo utilizó.
No obstante, toda esa vida de fiestas y sexo dejó de ser trascendental cuando su papá casi muere de un infarto hace siete meses atrás, por todo el estrés bajo el cual estaba. Eso lo hizo reaccionar. El darse cuenta que su progenitor se estaba partiendo la espalda para pagar su carrera con diversos trabajos, mientras él descuidaba sus estudios y solo se preocupaba en hacer cada vez más grande el rumor de ser alguien despreciable, le pareció demasiado para digerir.
Así que poco a poco fue dejando las fiestas, las drogas, el cigarrillo, y solo se liaba una o dos veces por mes con algún desconocido que encontraba en las esporádicas discotecas a las cuales asistía.
Sin duda lo que más le llegó a afectar luego de detenerse en ese punto de no retorno dentro de sí mismo, era la impresión que se llevaría su padre si descubriera todo lo que ha sido de su vida desde que salió de casa. Tiembla de tan solo especular su reacción. El hombre es chapado a la antigua, con un carácter de hierro, no muy comunicador, ni cariñoso, solo es… El tipo de padre que con solo una mirada puede hacerte estremecer. Está seguro que todo eso lo llevaría hacia un nuevo infarto que lo terminaría de matar, y todo sería su culpa, culpa de no detenerse a pensar qué era lo que realmente quería, qué era lo que sinceramente quería hacer o lograr.
Entonces ese fue el momento preciso en el que comenzó a cuestionarse, ¿Qué debo hacer para corregir esto?
Pero, ¿Acaso era posible cambiar algo ahora?
Todos tienen una clara apreciación de él, y aunque ya no se acueste con nadie de la universidad, la fama de ser el más fácil de la facultad de ingeniería permanecerá hasta su graduación. Odia en lo que se ha convertido. Odia no haber pensado un poco más las cosas. Odia tantas situaciones que no valen la pena detestar, debido a que solo es tiempo perdido; nada va a cambiar el hecho de que su imagen está distorsionada, nadie lo va amar… Porque nadie amaría a una zorra que se ha acostado con más chicos de los que puede recordar.
Y el arrepentimiento llega con lágrimas que a veces no puede contener, y termina ocultándose en ese cubículo al fondo de ese baño, donde tiene que romper sus labios solo para que los sollozos no salgan de forma tan audible, no queriendo que nadie lo escuche o pueda utilizar su debilidad en su contra.
La única forma de huir un poco de esta situación que se salió completamente de control, es hundiéndose en los libros que tanto llegó odiar en su momento. Además de los rumores que ha tenido que soportar por meses, no le gusta en lo absoluto la carrera que está cursando, únicamente la estudia porque su padre así lo tenía planeado desde su nacimiento por ser él un ingeniero frustrado.
A diferencia de su progenitor, Taehyung solo desearía vivir en el exilio en alguna parte de Escocia, poseer una casita acogedora que mantenga el olor de libros viejos en el ambiente, mientras se mantiene envuelto en una manta peluda que le abrigue del frío, una taza de té, y mucho tiempo libre para perderse entre las miles de palabras de alguna historia que le llene el vacío que mantiene dentro de sí.
Claramente, eso es utópico.
Así que luego de su dosis de lágrimas diarias, acomoda su maquillaje lo mejor posible y siembra una gran sonrisa en su rostro como muestra de que todo está bien.
Esa es la verdadera vida de Kim Taehyung.
Una de la cual quiere huir. Una donde la fama de ser lo que fue, lo abruma, lo lastimas, y lo mantiene en un estado de perturbación extrema.
»❀«
Taehyung camina de vuelta a la facultad luego de haber tirado la basura sobrante de las maquetas proyecto que les tocó realizar en conjunto con una clase un año más avanzada de arquitectura. Pese a querer entrar lo más rápido posible para así poder repasar un poco la próxima materia, se detiene abruptamente al poder distinguir con demasiada claridad los chillidos atormentados de lo que según él son unos gatos. Bueno, no es como si estuviera seguro de qué clase de animal son, lo único que está claro es que esos chillidos son bastantes agónicos.
Sin poder con la curiosidad que se le fue otorgada, ve por detrás del bote de basura oxidado, distinguiendo una cajita con tres pelotitas de diferentes colores ser aplastados por una de las bolsas que él acaba de tirar.
—¡DIABLOS!—exclama.
Tan rápido como dan sus piernas, se acerca lleno de horror a la pequeña cajita y lanza a un lado la bolsa para al fin oír más fuertemente los chillidos desgarradores de los pequeños animales. Su corazón se parte. Son tan chiquitos que apenas y se le puede notar el pelo que cubre sus diminutos cuerpecitos rosados.
—Pobrecitos. Los abandonaron aquí a su suerte—comenta con tristeza, agachando a para poder mirarlos de más cerca.
No lo entiende, ¿Cómo puede haber personas tan desalmadas?
Sus dedos largos tocan con cuidado a uno de color n***o que es el que menos chilla de los tres, y el que se mueve con más esperanzas de poder andar. Lo que ese tipo de situaciones ocasionan en Taehyung es desolador. No hay, no existe una película de animalitos que no lo dejen llorando por días, y el tener que vivir el abandono de seres tan pequeñitos en carne propia, casi le hace querer echarse a llorar.
—Quieres vivir, ¿Verdad?—cuestiona al gatito menos llorón. Sus ojos se posan en los otros dos que a diferencia del primero, chillan bastante fuerte y casi no se mueven al ser mucho más pequeños—. ¿Qué hago?—se cuestiona.
Rotundamente se siente incapaz de dejarlos solos en este lugar propenso a que otra bolsa de basura, mucho más pesada que la anterior, pueda aplastarlos y así matarlos. Bien sabe que hay personas que no sienten ni un poco de empatía en esta clase de situaciones, así que no dudaran en dejarlos morir de asfixia. Además, ¿Cómo van a sobrevivir sin comida? ello están tan chiquititos que no pueden valerse por sí mismos, ¿Y si llueve? Se podrían enfermar, y él no podría vivir con la culpa de saber que dejó a su suerte a tres gatitos en su estado más vulnerable.
Llegando a una nueva resolución, pide una inyectadora en la enfermería –que si no fuera por sus encantos no la hubiese conseguido- y compra una leche descremada en la máquina expendedora más cercana, para así terminar faltando a clase por preferir alimentar a cada uno de los pequeños mininos con un cuidado que solo tendría con sus preciados libros.
A pesar de saber que no puede darles un hogar a los tres pequeños por razones económicas, decide llevarlos a su casa y al otro día dejarlos en alguna pensión de animalitos donde seguramente los adopten en cualquier momento.
Pese a su pasado escabroso, sigue teniendo el corazón más bondadoso que cualquiera otra persona puede poseer. Corazón listo para amar a ese «alguien» que ha buscado con desesperación, y que hasta entonces, no ha podido hallar. Sinceramente, ya no cree que en este mundo exista alguien hecho a su medida.
»❀«
No pudo dejar ir a los gatos.
Se quiere golpear. Se supone que al día siguiente de encontrarlos lo dejaría en una pensión de animales, y ya han pasado dos semanas con ellos en su casa, ¡Dos semanas! No lo puede creer, ¿Qué está pasando con él? Ha comprado comida junto con algunas vacunas que pueden hacer de ellos animales sanos, en pocas palabras, el dinero de sus gastos personales, que es casi nada, se ha visto disminuido por la crianza de tres pequeños gatos.
¡Es que no se siente en la capacidad de dejarlos en ese lugar y seguir con su vida como si nada! ¿Y si no le dan comida? ¿Si nadie los adoptan? ¿Qué pasa si son maltratados? Sabe que solo son excusas para justificar su apego a los animales, pero realmente estas preguntas no lo dejan dormir por las noches.
—No te dejan de mirar.
Es el comentario que lo logra sacar de sus gatunos pensamientos, por fin pudiendo centrar su atención en Park Jimin que come de su bandeja de alimentos con tranquilidad. Al no comprender muy bien a lo que se refiere con eso, eleva una de sus cejas en busca de mayor explicación. El de cabello azul no puede evitar colocar los ojos en blanco por aquella cabeza pérdida que últimamente Taehyung mantiene, ¿Con quién estuvo hablando la última hora?
—Ya ni me debería de mortificar que seas así de disperso—suspira resignado—. Por cierto, no vaya a voltear—pide de antemano, conociendo mejor que nadie al otro—. A tu derecha está JunGeon, y por más que trate de ser discreto, es evidente que no te puede quitar los ojos de encima. Ah, es tan tierno—comenta, sin dejar de comer su porción de postre.
—¿Quién?
—JunGeon—repite otra vez como si fuera más que claro de quién se trata.
Ante la mueca de duda que no se quita de su amigo, maldice a sus adentros. Claro, había olvidado que Taehyung no nota a las personas que no generan ningún tipo de alteración en su vida, y este chico en particular, es famoso por pasar desapercibido.
—Juro que no sé quién es ese—se excusa.
—Por dios, TeTe. Estudia con nosotros, ¿Podrías explicarme cómo no sabes quién es? JunGeon, el chico extremadamente tierno que se sienta detrás de Mingyu y al lado de Jessi... Jeon, si, Jeon JunGeon.
—Jeon, Jeon, Jeon—hace memoria por unos cuantos segundos—. ¡Claro! tienes razón, el chico que me superó en topografía. Ya logro ubicar su rostro—recuerda. Pese a ese descubrimiento, Taehyung simplemente continúa comiendo como si nada. Al notar la decepción en el expresivo rostro de su mayor, deja los palillos a medio camino—. ¿Qué?
—¿No dirás nada?
—¿Debería?
—Te está mirando...
—¿Muchos lo hacen?
—Tienes razón. Rectifico. Te está lanzando corazones voladores con sus hermosos ojos negros—específica. Acomoda los lentes que en su pequeña nariz están, dispuesto a venderlo como un producto más de su trabajo de medio tiempo—. Es uno de los chicos más callados y lindos de la clase, siempre es atento, muy educado, excelente estudiante, y según rumores, su libro favorito es el mismo que el tuyo, ¿Coincidencia? ¡No! Es el destino queriendo unirlos.
—El único que nos quiere unir eres tú. Y debo decir con todo el sentido de la responsabilidad, que NO me interesa—sigue con su comida sin siquiera prestar o dar relevancia.
—¡Tae!—chilla con un mohín.
—¿Qué? ¿Qué quieres de mí, pequeño ser del inframundo?
—Que él podría ser el chico—sugiere, como lo ha hecho las otras diez veces desde que Taehyung le comentó que dejó de creer en el amor y su visión a futuro es morir con diez gatos—. Ya sabes.... El que tanto estuviste buscando.
—Imposible. Sabes que nadie me toma en serio. Incluso, ¿Olvidaste las reglas? Olvidarse del amor, no jugar/ilusionar a nadie, no aprovecharse de los enamoramientos de personas buenas…—eso último lo recalca lentamente.
—Tus reglas se pueden ir al infierno juntito al diablo, Tae—asegura—. No puedes apegarte a eso solo porque tengas miedo. Desde hace más de un mes que nadie visita allá abajo—indica con un pequeño sonrojo, de solo tener que hacer referencias a las cosas sexuales, algo muy extraño para alguien que convive con el mayor fornicador de la universidad—. No eres el mismo de aquel tiempo. Ya maduraste, y eso me hace feliz. Por favor, date una oportunidad de dejar atrás el pasado. Jamás sabrás si alguien dará algo por ti, si nunca permites que lo intenten.
—Nadie daría algo por mí—concluye sin ganas de seguir en el mismo tema.
Sin querer, voltea su mirada a la dirección donde está el joven del cual Jimin habla, notando que este azabache gira su rostro a otro lado completamente sonrojado. «Vaya, jamás lo había notado. En serio es lindo.» piensa fugazmente. Niega.
—Eres tan testarudo.
—Al igual que tú insistente—acota, haciéndolo refunfuñar por largos minutos—. Por cierto, ¿Quieres adoptar un gato?
»❀«
—Y-Yo quiero adoptar un gato.
Son las palabras que hacen que los hermosos labios de Taehyung se entreabran repetidas veces. El rubio solo puede mantener sus ojos fijos en el pelinegro apenado frente él, que está haciendo su mejor esfuerzo para verse relajado, cosa en la cual está fracasando olímpicamente.
Vaya, Taehyung definitivamente no se esperaba esto. Luego mataría a su mejor amigo, porque está más que seguro que sus manos gorditas están entrometidas en esto, ¡Es que está harto de sus intentos de emparejarlo! Oh vamos, ¿Acaso es casual que dos días después de haberle propuesto adoptar un gato, llegara este chico de apellido Jeon frente él y se lo pidiera? No, claro que no.
—¿Un gato?
—Sí, ¿Todavía tienes alguno?—pregunta suave, sintiéndose un poco tonto. ¿Sería muy raro lo que hizo? Es decir, llegar de la nada a pedirle adoptar un gato que ya posiblemente no tenga—. E-En serio quisiera una mascota—excusa, aunque completamente falso no es.
Bueno, no está de más si de verdad lo quiere acoger bajo su cuidado. Lo mucho que sabe de moda le indica que esa chaqueta es de marca, al igual que el resto de su ropa. Sin contar que tiene auto, dato suministrado por Jimin, por supuesto. Esos detalles le pueden dar garantía que podrá darle comida y una buena vida a cualquiera de sus criaturas en caso de pasar la entrevista...
—¿Tienes experiencia?—pregunta cruzándose de brazos, con mucha seriedad en su bonito rostro.
—¿E-Experiencia?—duda hacia qué sentido está orientada la pregunta.
—Criando alguna mascota, mira que ellos no son accesorios y merecen cuidados reales, mucho amor y tiempo—aclara, alzando una ceja un tanto divertido por el rostro perdido del otro.
Al menos Jimin no se equivocó, este chico Jeon verdaderamente es súper tierno. Sus rasgos son… Inquietantemente lindos, como si sus facciones no se hubiesen modificado demasiado desde la adolescencia. Que suerte, quizás se verá joven por mucho tiempo.
—Ah, era eso—espabila—. No, hace mucho tuve un pez y vivió una vida bastante feliz hasta que por azares del destino terminó en el retret...—Carraspea un poco la garganta sintiéndose estúpido—. Es decir, solo peces, nunca he tenido un gato. Pero si me permites adoptarlo, juro que haré todo lo posible para que tenga un buen hogar, comida, agua, un lugar donde dormir, juguetes de un ratón, pelotas de estambre y...
—Entiendo, entiendo—lo detiene. Aunque no quisiera, la sonrisa que inunda sus labios es muy grande. No puede ocultar la repentina carga de alegría que este chico le ha dado—. Te dejaré adoptar al gato, solo tienes que prometer que no lo mandaras por el retrete—bromea.
—Oh, lo siento. Esto es tan vergonzoso.
—No te preocupes. Ha sido divertido.
Y de esa manera fue que el camino hacia el amor de su vida inició.
-Hany