—¿Por qué tengo que ir? No quiero. —Hablas de ir, como si tuvieras que salir del apartamento—Jimin coloca los ojos en blanco sin poder evitarlo—solo es una cena de agradecimiento para Hoseok Hyung, te ayudó, debemos compensarlo—una vez dicho eso, se fija gracias al espejo como su cabello es cubierto de aquella mezcla blanquecina que lo hará ver como una persona renovada. Al menos, eso decía esa muchacha que le quería meter por los ojos la variedad de tintes que había en la tienda cuando solo fue a comprar un rollo de papel higiénico para el llanto de Taehyung la semana pasada. En serio, era muy triste verlo llorar mientras restregaba la ropa a mano y se ahogaba con su mucosidad al decir que quería una lavadora, cosa que Jimin todavía no entiende si efectivamente posee servicio de lavande

