Trago y bebo un sorbo de agua para pasar el trozo de pastel. Me limpio la comisura de mis labios con la servilleta y tomo aire para oír lo que él tenga que decirme. —Te amo, y lo sabes muy bien, ¿verdad? —asiento mirándolo fijamente—. Eres una joven tan hermosa, tan dulce, que te mereces el mundo entero, Abigaíl. Estar contigo anoche, me hizo recordar todos los buenos momentos que vivimos juntos, me hizo recordar la vez que te volví una mujer. No me arrepiento de lo que hice, nunca lo haría, Abi, pero, hay algo que necesitas saber. —Dímelo Pido sintiendo como mi corazón comienza a latir más fuerte. —¿Recuerdas cuando te dije, que no era igual ser el amor de tu vida, que el amor para tu vida? —le muestro una sonrisa con mis ojos cristalizados asintiendo nuevamente—. Luego de lo de anoch

