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4102 Palabras
Mathew El deseo que siento por Olivia se hace cada vez más latente. Desde que me mudé a Boston, mi tío me lleva consigo a la empresa para que vaya familiarizándome con el negocio. Poco a poco he ido conociendo los métodos que usaba mi padre para llevar a cabo un negocio, y debo decir que era bueno en lo que hacía, pero estoy seguro de que yo puedo hacerlo mejor. Para esto, debo especializarme en el área y volver con conocimientos frescos que ayuden a crecer la empresa. La convivencia con ellos ha sido muy buena, incluso mejor de lo que esperé. Mi tío no se entromete en mis asuntos y no dice nada por las visitas constantes que me ha hecho Molly en este tiempo. Por otra parte, Olivia es la que menos atención me da. No comenta nada de mis acciones y se lleva muy bien con Molly. Algunas veces le insinúo cosas con doble sentido, ya sea con hechos o palabras, pero me esquiva rápidamente cambiando de tema o dejándome solo en el lugar. Incluso, me paseo por la casa sin camisa con la intensión de que me vea y se deleite con el cuerpo que puede aprovechar si tan solo me prestara un poco de atención, pero tampoco funciona. Ya no sé qué método usar para acercarme a ella, quiero al menos besarla o probar algo de su cuerpo que sacie las ganas que le tengo. Pero al pasar la mayor parte del tiempo fuera de casa, imposibilita acercarme más. Debo planear algo grande que me permita estar a solas con ella sin ningún tipo de interrupción. ¿Qué podrá ser? Estoy pensando en esto cuando escucho unos toques en la puerta. —Adelante. —Mathew, traigo buenas noticias —comenta mi tío irrumpiendo en mi oficina. —¿Cuál es? —Me llamó el señor Thompson, quiere vernos en su empresa este lunes a primera hora. Así que debemos viajar el domingo para estar allá a tiempo. —¡Genial! La firma de ese contrato nos dará más visibilidad y otros clientes pueden sumarse a este proyecto. —¡Exacto! Por eso decidí darte la noticia en persona. Prepara tu equipaje porque irás conmigo a la reunión. —¿Cuántos días serán? —No estoy seguro, todo depende de la respuesta que nos tenga el señor Thompson al llegar. —Me parece perfecto. Y, ¿llevarás a Olivia? —No, ella tiene su negocio aquí y no creo que disponga de tiempo para acompañarme, ya sabes que es fiel a su empresa. Asiento. Es cierto, Olivia pasa muchas horas trabajando, a veces incluso llega pasada la medianoche. Sé esto, porque la espío desde mi ventana para saber a la hora que llega y así bajar con la excusa de que voy a la cocina por agua. Me gusta verla, e imaginarla en diferentes escenarios mientras toma agua o come. —Tienes razón. Es mejor ir nosotros y volver pronto, así no la dejas mucho tiempo sola. —¿Por qué lo dices? —inquiere confuso. —Bueno, es natural que desees pasar tiempo con tu esposa. Además, no es recomendable que la dejes mucho tiempo sola, recuerda que puede haber otros hombres que deseen algo con ella —como yo, pienso —. Y, si pasas la mayor parte de tu tiempo fuera de casa ella puede sentirse sola. ¿Acaso no habías pensado en esto? —¡Oh, sí! Eso lo sé, pero Olivia ya se acostumbró a nuestro estilo de vida tan ajetreado, así que estamos bien. No te preocupes... ¡Joder! ¿Cómo puede decir eso? Es que acaso llevan una relación rutinaria o qué. Es imposible que a una mujer casada le guste estar sola teniendo un esposo. Bueno, esto no debería de importarme, de hecho, hasta puedo beneficiarme de ello. ¡Por supuesto! ¡Ya sé lo que haré para pasar tiempo a solas con Olivia! —Pues en ese caso, no he dicho nada entonces. Ustedes ya tienen muchos años juntos y saben cómo funciona su relación. —Así es, aunque igual, gracias por preocuparte. —Somos familia para eso estamos. Cambiando de tema, debemos prepararnos para la reunión que tendremos con el señor Thompson. —Sí, tienes razón. Pasa por mi oficina en la tarde y organizamos todo. Te dejo continuar con lo que estás haciendo. Se levanta y sale de mi oficina dejándome con una gran sonrisa en el rostro. Olivia, prepárate, voy por ti. Por fin llegó el día que tanto estuve esperando. Decido hacerme el enfermo para no ir al viaje y así pasar estos días a solas con Olivia. Unos toques en la puerta irrumpen mis pensamientos e imagino de quien se trata. Le indico a la persona que pase y me coloco en posición fetal para hacer más creíble mi malestar. —¿Mathew? ¿Sigues dormido? Comienzo a quejarme de dolor y él se acerca rápidamente a mí. —Oye, Math, ¿qué tienes? ¿Te encuentras bien? —Tío... —toso —, no, no me encuentro bien, creo... creo que algo me cayó muy mal. —Llamaré a un doctor —dice apresuradamente. —¡No! No hace falta. No te preocupes, estoy seguro de que, si descanso unos días y tomo algo para el malestar, me sentiré mejor. —Reprogramaré la reunión, así no puedes viajar. —No, tío. No puedes hacer eso, negocios son negocios, ve y resuélvelo tú mismo. De seguro podrás resolverlo, mi presencia no es obligatoria. No te preocupes, yo estaré bien. —No estoy seguro de dejarte así... —Créeme, estaré bien. Solo necesito descansar... Esa reunión es muy importante, no puedes faltar. Lo veo dudar un poco, pero finalmente accede. —Está bien, pero le diré a Olivia que esté pendiente de ti. Cualquier cosa me están avisando, estaré pegado al teléfono por si ocurre algo. ¿De acuerdo? —Sí, no te preocupes. Nos despedimos y me levanto de la cama. Tomo una ducha rápida y cuando estoy terminando de ponerme los vaqueros, tocan a la puerta. De seguro es Olivia, pienso. Decido esconderme detrás de la puerta y sorprenderla. Cuando entra, la devoro por completo con la mirada y aprecio sus preciosas curvas. Mmm, cómo me encanta esta mujer... La bestia que llevo dentro, se apodera de mí. Así que me acerco sigilosamente y la tomo a la fuerza. Su rostro está contrariado y yo estoy loco del deseo. —Hola, señora Olivia... ¿Vino a cuidarme? La veo tragar grueso y temblar frente a mis narices, esto hace elevar mi sentido cruel... —¿No dirá nada, Olivia? —inquiero y la aprisiono más contra mi cuerpo. —Y... yo... so...solo vine a... No la dejo continuar porque quiero follarla ahora mismo. De un solo tirón rompo su vestido y este cae al suelo rápidamente dejándome una vista perfecta de su maldito cuerpo, ese que me vuelve loco desde el primer día en que lo vi. —¡Mathew! ¡¿Qué haces?! —golpea mi pecho, pero me quedo inmóvil admirando con ansias sus pechos redondos y carnosos. —¿Qué hago? ¿Acaso eres ciega para no saber cuánto te deseo? —Esto... no... debo irme —dice tartamudeando y hace el amago de irse, pero no la dejo y la sujeto con fuerzas. —No te irás a ningún lado hasta que no me des lo que necesito y eso, querida, es tu coño, bien listo y preparado para recibirme — veo su cuerpo tensarse y eso me excita. ¡Ha llegado tu hora, Olivia! —Math... creo... creo que no estás pensando bien las cosas... debes dete... Acerco mis labios a los suyos y la beso. Me adueño de su boca exigiéndole más y más, aunque ella trata de detenerme. Al no darme por vencido, ella comienza a responder a mi beso y yo lo disfruto al máximo. Coloco una mano detrás de su cabeza y con la otra, comienzo a acariciar su trasero. ¡Joder! Siento que mi polla explotará y apenas he comenzado a darle un beso. ************* Mathew Había fantaseado mil veces con tener a Olivia de esta forma, pero la realidad, es más excitante. Aprieto con fuerza su trasero y rompo sus bragas de un solo tirón. Ella gime en mi boca y la alzo llevando sus piernas alrededor de mi cintura. Continúo devorando su boca y tocando su cuerpo a mi antojo. —Mathew... no podemos... continuar con esto... debemos parar... —Yo no quiero parar, Olivia... ¡Quiero follarte ahora y duro! Siento su cuerpo temblar ante mi confesión. Beso su cuello y ella mueve la cabeza hacia atrás; con una mano, acaricio su piel hasta llegar a sus cabellos, lo cuales halo aplicando fuerza poco a poco hasta escucharla quejarse. Levanto la cabeza y la veo saborear sus labios con los ojos cerrados. —Mírame... —le ordeno. Ella abre los ojos y nuestras miradas conectan instantáneamente. —Quiero que me mires y veas cómo voy a follarte; que grites mi nombre cuando lo esté haciendo y que nunca olvides esta primera vez conmigo. Rememora este momento, Olivia, piensa en él cuando te encuentres sola y no esté cerca de ti; mastúrbate pensando en mí, hasta que vuelva a hacerte mía otra vez... Camino con ella entre mis brazos, con mis manos en su trasero hasta llegar al borde de la cama, donde la dejo caer de golpe. Ella se sobresalta un poco y yo me quedo de pie admirando su cuerpo. —Yo... —trata de taparse el cuerpo con las manos. —¿Qué haces? —levanto una ceja. —Es que... no quiero... —¿No quieres que te folle? Quita las manos de allí y déjame admirar tu cuerpo completamente —le dedico una mirada desafiante y poco a poco va moviendo sus manos. ¡Joder! Olivia es perfecta. Admiro su desnudez y me quedo embobado observándola. Tiene un cuerpo muy sexy; con pechos redondos, abdomen plano y curvas prominentes que se ajustan perfectamente a su cuerpo. —Math... ¿Quieres que me vaya? —¡No! ¿Por qué voy a querer que te vayas? —Bueno... no sé... quizás mi cuerpo no es... lo que esperas. —¿De dónde sacas esa locura? Olivia, tienes el cuerpo de una diosa —digo mientras me acerco a ella para besar su boca. —¿De verdad? —¡Por supuesto! Te lo demostraré... Comienzo besando sus labios y luego bajo hasta sus pechos. Meto un pezón a mi boca y lo chupo con apremio. Ella gime y hala mis cabellos haciéndome mirarla mientras me apodero de sus pechos. Lamo cada parte de su cuerpo hasta llegar a su coño, el cual al tocarlo con mi mano está completamente empapado. Hago un leve movimiento y Olivia arquea su espalda, gimiendo fuerte. ¡Mierda! Está que se corre y ni siquiera la he tocado como es debido, es muy sensible a mi tacto y eso me encanta. Toco su clítoris con mi lengua e inmediatamente la escucho gemir. —¡Ohhh! Alzo la mirada y me encanta la vista que tengo desde aquí. Olivia tiene las piernas abiertas mientras yo chupo su coño, sus pezones están erectos y la veo morder su labio inferior con la cabeza inclinada hacia atrás. Muerdo un poco su clítoris haciendo que ella se queje de dolor y hale mis cabellos hacia atrás. Chupo sus fluidos vaginales y me pierdo en ellos, son jodidamente adictivos. Devoro su sexo con mi boca y con la lengua hago movimientos circulares dentro de él para darle más placer. Acabo de encontrar mi lugar favorito en el mundo, el coño de Olivia. —¡Mathew! Ahhh... —¿Sí? —No pares... quiero más... —Olivia, de ahora en adelante este coño me pertenece. ¿Te queda claro? Me inclino y lo chupo otros segundos más. Muerdo y halo su clítoris, meto mi lengua profundamente dentro de ella y la escucho gritar: —¡Ahhh! ¡No puedo más! —Olivia, dime si te queda claro lo que acabo de decirte... —¡Siii! Lo que tú digas Mathew, solo dame más... —Repite, Olivia. Dime, ¿de quién es este coño? Quiero escucharlo de tu boca. Meto mis dedos en su sexo y la beso en la boca, mientras hago movimientos dentro y fuera de ella. —Responde... —¡Ahhh! ¡Ahhh! Tuyo... ¡Ahhh! ¡Tuyo, Mathew! Mi coño es solo tuyo... —Así es, nena. Solo mío... Digo esto y me separo rápidamente de ella para bajar mis pantalones. Al hacerlo, me percato de que Olivia tiene la mirada fija en mí y eso me excita. Su rostro denota deseo y morbo, dos palabras que me caracterizan. Olivia No puedo creer que esté haciendo esto con Mathew. Al principio me tomó de improvisto, pero al sentir sus labios carnosos en mi boca me dejé llevar. Sentí mojarme inmediatamente apenas rompió mi vestido con sus manos. Su tacto me hizo más vulnerable y sentí que mi cuerpo no reaccionaba a mi razonamiento. Él es el sobrino de Christopher, así que es un pecado para mí actuar de este modo, aunque no negaré el deseo que siento cada vez que lo veo. Por eso, hoy no pude escapar de sus manos, y algo me dice que nunca podré hacerlo. Me encanta como me devora con la mirada. Nunca pensé que un joven como él disfrutara de un cuerpo como el mío. Me sentí incómoda cuando me lanzó en la cama y se quedó en silencio un rato, pensé que mi cuerpo no era lo que esperaba, pero luego me dijo que era perfecta, y eso me hizo sentir deseada. Ahora, lo tengo parado frente a mí completamente desnudo y no puedo evitar desviar la mirada a su polla. ¡Joder! ¿Ese tamaño es real? ¡Mierda! Nunca había visto un pene tan grande en mi vida, creo que me destrozará apenas me roce con él. La boca se me seca instantáneamente y saboreo mis labios. —¿Te gusta lo que ves? —¡Mierda! ¡Me descubrió admirando su polla! Qué vergüenza. —Y... yo... Sonríe. —Tranquila, puedes mirar todo lo que quieras... ¡Joder! Este chiquillo me tiene completamente desequilibrada. ¿Cómo haré para alejarme de esta tentación? Con un cuerpo así no dudo que las tenga a todas comiendo de su mano, ¡mierda! Si hasta a mí ya me tiene así. Se acerca y me besa con posesión. Su boca será mi perdición, hace maravillas con ella y dudo mucho que quiera negarme a que lo haga de nuevo. Toca mi sexo con sus dedos y arqueo mi espalda al soltar un gemido. Me siento deseosa no quiero que Math termine lo que está haciendo. Chupa mis pezones y los muerde, a lo cual suelto un gemido de dolor. Saca los dedos de mi coño y los introduce en mi boca, me hace chuparlos y morderlos suavemente mientras él continúa devorando mis pezones. Lame mi cintura y va subiendo poco a poco hasta llegar de nuevo a mi boca. Abre más mis piernas y se mete dentro de mí sin ninguna compasión. —¡Ahhhhhhh! —suelto un grito al sentir toda su polla dentro de mí. ¡Mierda! Eso dolió. Él mete sus manos por debajo de mi cintura y las aprieta fuerte. Esta vez su tacto no es delicado, es doloroso, pero un dolor soportable que se mezcla con el deseo que siento en estos momentos. —¡Ohhhhh! Math... Sus embestidas son cada vez más fuertes y siento que mi sexo es destrozado con cada movimiento que hace. Su polla es muy grande y sabía que esto pasaría. Además, nunca había tenido sexo de esta forma, ahora mi pobre coño sufre las consecuencias mientras yo disfruto del placer que siento con cada embestida. —Nena, este... coño... me pertenece. No lo dudes —dice con la respiración entre cortada. ¡Es cierto! Y eso será un gran problema, pienso. —¡Ohhhh! ¡Duele, Mathew! ¡Ahhh! Besa mis labios y baja a mis pechos para adueñarse de ellos como si fueran su único alimento. Alterna sus movimientos dentro y fuera sin parar, no le importa que yo me queje de dolor. Continúa moviéndose como si no hubiera un mañana, como si su último aliento de vida fuera este. —¡Mathew! ¡Por favor...! —comienzan a salir lágrimas de mis ojos por el dolor que siento con cada movimiento, pero él parece estar cegado, porque me ignora por completo. —Aguanta, cariño. Solo un poco más... —coloca sus manos a un costado de mi cuello y con su pulgar acaricia una parte de mis mejillas. Siento que poco a poco comienza a apretar su fuerza en mi cuello e inclina mi cabeza hacia atrás. Aumenta sus movimientos y mis orgasmos continúan llegando uno tras otro sin parar. —¡Ahhhhhhhh! ¡Mathew...! Muerdo mi labio inferior y cierro mis ojos para disfrutar más de este momento. El dolor se apaciguó y ahora siento más placer que nunca. ¡Joder! ¿Cómo hice para sobrevivir todo este tiempo sin sentir tantos orgasmos a la vez? Al cabo de varios minutos, ambos explotamos de deseo y nuestros cuerpos quedan extasiados de placer. ¡Mierda! ¡El mejor sexo de mi vida me lo acaba de dar un jovencillo de 18 años! ¡No puedo creerlo! ********** Mathew ¡Mierda! Olivia ha superado todas mis expectativas. Creí que solo con follarla una sola vez bastaría para saciar mi sed de ella, pero cuando la besé me di cuenta de que no podré estar mucho tiempo sin hacerla mía de nuevo. Y su coño... su dulce y delicioso coño me ha hechizado con solo saborear sus fluidos vaginales, así que será imposible alejarme de él. Salgo del interior de su sexo y me tumbo a un lado de la cama, mientras los latidos de mi corazón se van normalizando poco a poco. ¡No lo puedo creer! ¡Acabo de tener sexo con la esposa de mi tío y fue fantástico!, pienso. Giro de medio lado apoyando la cabeza en mi brazo y me quedo admirando a la preciosa mujer que tengo a mi lado. Ella no se ha movido desde que salí de su interior; veo su rostro humedecido por las lágrimas que salieron al penetrarla y lo acaricio suavemente. Sé que fui muy torpe con ella, le hice daño y reventé su bonito coño por completo, pero no sabía que estaría tan estrecha por dentro. —Math... creo que... —la escucho vagamente entre mis pensamientos e imagino lo que va a decir, así que la detengo: —Ni se te ocurra soltar un comentario como qué, esto nunca debió pasar, lo que hicimos fue error y toda esa mierda, porque no creeré lo que dices. —Pero, es cierto. Sabes que lo fue... —¿Ah sí? ¿Entonces por qué no dijiste eso mientras te follaba? Porque si mal no recuerdo lo que pedias era que te diera más y más, así que ahora no me vengas con esta estupidez. —No me lo recuerdes... —oculta su rostro con las manos. —¿Qué no te recuerdo? —Eso. —Eso, ¿qué? —Lo que acabas de decir... —No quieres que te recuerde que me pedías que te follara porque sentías que no ibas a poder continuar. ¿Ya olvidaste que gritabas mi nombre cuando estaba dentro de ti? —Math, por favor... —Mírame, Olivia —quito sus manos de su rostro y la tomo por la barbilla—. Nunca te avergüences de hablar del sexo, y menos conmigo. Disfrútalo y vívelo al máximo. Ni que fuera la primera vez que tuvieras sexo duro, ¡por Dios! La veo ruborizarse ante mi comentario y creo que he metido la pata. —No me digas que... ¿Acaso no tienes sexo con mi tío? No entiendo. —Creo que es mejor que salga de tu habitación, es un riesgo que esté aquí cuando los empleados están rodeando la casa en todo momento. Hace el amago de levantarse y yo la detengo. —Olivia... quédate un poco más... —No... Mathew... esto no volverá a pasar. Recuerda que soy la esposa de tu tío. Me acerco y acaricio su hombro. —Eso no pasará, Olivia... de ahora en adelante tu coño me pertenece... No me digas que no quieres volver a disfrutar como lo acabas de hacer hace un momento... —beso su cuello y su piel se eriza ante mi tacto. —Mathew... —suelta en un susurro. —Déjate llevar, Olivia... déjame enseñarte a disfrutar de los placeres del sexo y el morbo... —halo sus cabellos hacia atrás y la escucho gemir. Muerdo el lóbulo de su oreja y beso su cuelo hasta girarla frente a mí, succiono su pezón derecho y lo muerdo un poco. Levanto la vista y me acerco hasta sus labios. —¿Qué me dices, Olivia? —Yo... —tomo su boca a la fuerza y la beso con apremio. —¿Acaso no quieres seguir disfrutando de esto? ¿Ah? Dime... —Math... —¿Sí? —Continúa... Sonrío. Cuando estoy por comerme su coño, llaman a la puerta. ¡Mierda! Olivia se recompone rápidamente y recoge su ropa. Bueno, aunque realmente no queda nada de ella, su vestido está roto y sus bragas también, así que hace el intento de medio arreglarse y meterse en el baño por si alguien entra. —¿Sí? —respondo. —Joven, tiene visita. La señorita Molly se encuentra abajo. ¡Joder! Molly es realmente inoportuna. —Dígale que ya bajo, que me dé un minuto. No la haga subir, por favor —esto sería lo peor que pudiera pasar, que Molly cruzara por la puerta justo ahora. —Como ordene. Me levanto de la cama y coloco mis vaqueros. Busco un suéter en el closet y cuando regreso me percato de algo en la cama, las sábanas están manchadas con un poco de sangre. Pero ¿qué...? Miro a Olivia y entiendo perfectamente lo que ocurrió. —Lo siento, ¿estás bien? —me acerco a preguntarle. —Sí, no te preocupes. Hay que quitar las sábanas dámelas para llevarlas conmigo y así taparme un poco, ya que el vestido está destrozado. Asiento y quito las sábanas, acomodo cualquier rastro que pueda delatarme porque Molly acaba de llegar y no quiero que se dé cuenta de que acabo de tener sexo. Le entrego a Olivia lo que me pidió y antes de que se retire me percato de que le cuesta caminar. Creo esta vez me pasé, pienso. —¿Segura de que estás bien? —inquiero. —Sí, ve, apresúrate a bajar antes de que Molly suba. Dile a Martha que cambié las sábanas y que las otras me las llevé porque vomitaste en ellas cuando vine a verte. —Está bien, como digas, mi hermosa dama. Hablamos luego, ¿sí? —le doy un beso en los labios antes de irme. Salgo de mi habitación y tras de mí veo a Olivia salir también y dirigirse a su habitación. ¡Joder! Si no nos hubiera interrumpido la llegada de Molly estuviera follándome de nuevo a Olivia. Aunque pensándolo bien, no sé a qué ha venido, le había dicho claramente que me iría de viaje. ¿Será que habrá pasado algo? Llego hasta la sala de estar y la veo parada mirando a través de la ventana. —Molly... —Hola, cariño, pensé que estarías de viaje... —No fui, no me siento muy bien de salud. Martha entra y nos interrumpe; deja una bandeja con un jugo sobre la mesa y la detengo antes de que se marche. —Martha, necesito que coloquen un par de sábanas en mi habitación, vomité hace poco y las arruiné por completo. Olivia se encargó de sacarlas para lavarlas, pero no encontré unas nuevas para reemplazarlas. —Sí, joven. No se preocupe ahora mismo lo hago. —Cariño, ¿estás bien? —Molly se acerca y toma mi rostro para verificar si tengo fiebre. —Tranquila, estaré bien. Pero dime, ¿ocurrió algo? —Sí... —la veo mover sus dedos de manera intranquila y me doy cuenta de que está nerviosa. —Cuéntame, ¿de qué se trata? —Math... estoy embarazada. ¡Joder! ¡Esto debe ser una estúpida broma!
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