OLIVIA ¿Cómo sabemos cuanto es demasiado? ¿Quién decide cuanta justicia merecemos? ¿Cómo hacemos que el sufrimiento de kilos demás sea menor? Sentí el dolor en mi cabeza y la bilis en la garganta, apenas desperté lo primero que vi fue la habitación perfectamente limpia y las paredes blancas, mi mirada cayó después en las escaleras, estábamos en el sótano. —Despertaste—La voz de Gia resonó—, No sabía que era ella. Te lo juro. —Lo sé. Vi el miedo en tus ojos cuando lo supieron—Resoplé. Estábamos atadas, podía sentir de nuevo las cuerdas atadas a mi piel, ese sentimiento, me generaba ansiedad. —Kyara aún no despierta—Miré hacía la tercera de la silla—, Ella sí terminó su café. —¿Cómo es que podría ser Grace Hastings? Apenas y la notabamos en el pasillo. —Creí que era Lily. —Eso es, p

