OLIVIA Asqueroso. Era asqueroso como la humedad se introducía por la pared con ese olor apestoso dándole un toque dramático y patético a esto. Era asqueroso pensar en estar aquí, las personas no eran amables eran crueles y todos lucían de modo demacrado y con frialdad. Podía pensar en lo mal que lucía este lugar, la suciedad y el polvo, las ventanas con creciente moho en los bordes. Asqueroso. Podría repetir esa palabra una y otra vez. Quería hacerlo. Podía decir que nada, absolutamente nada cobraba ni un toque de cordura, no teníamos noción del tiempo, nosotras calculabámos una o dos semanas, no lo sabíamos. El tiempo parecía ser más, micho más. Kyara llevaba aquí una semana más, ¿Cómo podía ser eso para ella? Aún más desesperación, más tristeza. Más dolor. Su mirada se encontraba

