Kei. No tenía porque dar explicaciones de sus actos a Abel, ni siquiera estaba confirmado su acceso a la manada o no. Le hecho un último vistazo antes de dirigirse a Kei que con evidente molestia, ya sabía que las discusiones vendrían luego. ● Contuvo una maldición mientras lo veía salir del vestidor, sus ojos eran dorados, lo que significaba que pese a que estuviera en su forma humana Kei controlaba su cuerpo. ¿Enojado? Lo más probable. - ¿Por qué no lo mataste? ¡Por favor, hermosa! ¡Es evidente que sientes algo por él! ¿¡Lo amas!? ¡Sí, claro que lo haces! Una bomba, había explotado como una mientras caminaba hacia ella. - Yo se lo que hago, joder. ¿Estuviste en una guerra? ¡No! Yo estuve en varias, se lo que hacer. ¡Y no eres nadie para decir lo que sien

