Un amanecer como ningún otro. Ella se removió notando un abrazo en su cintura que la sorprendió haciendo que abriera los ojos arrepentidos, estaba cómoda y caliente bajo ese tacto, que era tan firme pero delicado, como soportaba una joya. Sonrió, las locuras eran su día al día pero de todas las que había cometido esa era por mucho una de las mejores. Un gruñido ronco se escuchó en su oreja mientras que el brazo de Jack aumentaba su presión reteniendola. - Duerme, hermosa. Todavía es temprano . Suspiró ¿Eso era lo único que tenía que decir? Esperaba que sucediera algo más dramático, mucho más escandaloso. ¡Ese hombre era confuso! ¡Demonios, que si lo era! ¡Le estaba empezando a doler la cabeza de tanta indecisión de su parte! O capaz eran por las copas demás que había consumido la anteri

