EXISTEN LAS POSIBILIDADES

1138 Palabras
Mi primer día en Portland, lo sentí preocupante, tuve que dormir en un hotel que daba algo de miedo, aparte que no parecía un lugar agradable, trate de conseguir un apartamento algo decente y conseguir un trabajo.   Por suerte mi búsqueda fue acertada y conseguí un apartamento pequeño de una pieza, pero a nada, lo bueno es que era un barrio recatado y agradable, con el poco dinero que tenía abastecí mi alacena con cosas nutritivas que pueda sobrevivir, me compre un sofá el cual usaba como cama, me encontraba en una situación que jamás pensé llegar pues siempre tuve el dinero para poder hacer cualquier capricho posible.   Ya era mi segunda semana buscando trabajo en lo que había estudiado y tenía conocimientos, pero mi suerte no iba bien, no había empresa que me contratara, posibilidad que veía, puerta que se cerraba ya nada era grato y aunque me sentía mal por toda esta situación, trataba de no sentirme mal ni sentirme menos, no quería llorar, aguantaba lo más que podía, trataba de que mis pensamientos y recuerdos no me traicionaron.   Siempre una vez a la semana me compraba un periódico todo por la sección de empleos y mientras caminaba leyendo algunas noticias, y durante casi un mes mi familia era el punto de los chismes y aunque ni mis padres ni yo damos nunca cara a los reporteros ni nada y muchos decían que habíamos muerto o cosas así pues nadie sabía nuestro paradero.   Los chismeas amarillistas son los peores como aves carroñeras en busca de carne hasta destruirte más de lo que ya estas, y así fue como mis pensamientos leyendo el periódico fueron interrumpidos pues casi choco con una chica.   Cuando mis ojos deslumbraron aquel anuncio, no lo pensé mucho y me arme de valor para ingresar a aquella cafetería, después de unos minutos conversando con la dueña tenía el trabajo y aunque la paga era regular, aunque sea lo podía ver algo temporal pues tenía gastos como renta y comida, tampoco quería ser tan quisquillosa.   Ya tenía un tiempo viviendo en Portland y aunque mi vida iba bien, no era lo que buscaba y reconstruir la vida que algun día tuve lo veía como idea lejana pero no quería rendirme pues quería demostrar que el mal que me hicieron no me vencerá.   Lo cansado de trabajar en una cafetería no era tanto los horarios extra que hacía sino estar parada tantas horas y lo peor era que muchas veces me tocaban unas clientas más refinadas, aún recuerdo que al principio me iba a casa empeñada por romper tazas o platos, pero eso ahora ya está superado.   La vida en Portland era tranquila, mis ratos libres sino era dormir, era salir a dar largas caminatas para respirar aire puro, relajarse, cada vez que utilizaba mi teléfono era para llamar a mis padres, la vida para ellos era feliz pues vivían en el viñedo de la familia por parte de mi madre era un negocios de mi bisabuelo por parte materna y por suerte estaba a nombre de mi tía sino seriamos repudiados por la familia si se metían con ese negocio y aunque vi una opción rentable no quería aprovecharme de ello, mis padres sabían que trabajaba aunque no de mesera en una cafetería y no es que me avergonzara no quería preocuparlos, había aprendido a ahorrar y solo gastar lo necesario, tuve que poner en práctica mis clases de finanzas para no acabar bajo un puente.   Mientras comía un helado lo cual era un privilegio para los días tristes como hoy, mientras estaba sentada en la hierba apoyada sobre un gran árbol, revisaba el periódico que compre y con mi plumón de la suerte, marcaba todo trabajo atrayente hasta vi uno que me llamo la atención, era para niñera, no había mucha información solo una dirección para dejar la información para el puesto.   Unos días después, ya había dejado mis documentos en todos los trabajos que había decidido postular, tenía un buen presentimiento que algo bueno sucedería, pero de mientras a seguir poniéndole ganas en el trabajo de la cafetería.   Jamás en la vida pensé que a alguien como mi familia pasaríamos por estas cosas, como la traición de las personas a las cuales tenían toda nuestra confianza y en especial de alguien al cual le entregue mi corazón entre otras cosas más pero así era la vida abriéndote los ojos de la manera más cruel, siempre pensaba lo mismo cada vez que abría ese último mensaje que recibí, me gustaría saber quién era la persona para agradecerle y a la vez darle con un palo por no advertir más más cosas pero por algo se empieza y se aprende.   . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .   Justo hoy había aprovechado en hacer doble turno pues necesitaban gente, ya era tarde cuando mi celular empezó a sonar no pude atender pues está haciendo pedidos y se me hacía complicado y así recibí como varias llamadas más, quería contestar pues supuse que era urgente.   Cuando salí de turno a punto de morir, revise mi celular tenía varias llamadas y un mensaje el cual me indicaba que mañana me llamarían a las diez de la mañana para el puesto que postule.   Aunque no tenía muchos datos, pero me sentía feliz pues mis ruegos fueron escuchados y podría ejercer en el área que tanto amo; llegue a mi pequeño apartamento y lo único que hice fue tirarme sobre la cama, no podía con el cansancio.   Me levante cerca de las nueve de la mañana a preparar un suculento desayuno, pues entraba a trabajar en la tarde, mientras desayunaba empezó sonar mi teléfono y recordé la llamada de trabajo.   -        Aló -        Buenos días con la Srta. Galia Durango -        Buenos días, habla con ella -        Le llamamos por la postulación a niñera -        Ahhhh, ok, dígame   Después de media hora de explicarme sobre el puesto de niñera, el sueldo, el trabajo que sería en Seattle, la mudanza, el sueldo el cual fue el cual me motivo más y otros temas.   -        Después de haberle explicado, espero me pueda brindar una respuesta a más tardar en unos dos días -        Gracias por la oportunidad, yo le estaré dando una respuesta -        Hasta luego, buenos días   Sentía que era una oportunidad muy buena, aparte cuidar un niño no creo que serie mucho problema, ni tan complicado y ni hablar del sueldo el cual era más del triple de lo que ganaba en la cafetería.   Decidí que la llamaría al día siguiente para confirmarle que acetaba el trabajo, no podía desperdiciar una oportunidad así, aunque me sentía algo decepcionada pues esperaba encontrar un trabajo como el de antes en la compañía, pero a nada.      
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