*Idioma oficial del episodio: ingles
Sídney, Australia, 1989
James regreso al hotel a las nueve de la noche; toda la tarde la paso junto a Audrey, después de comer fueron a visitar la ópera de Sídney al ser famosa y distintiva de la ciudad llamaba mucho la atención de los extranjeros visitantes.
—¿Dónde estabas? —pregunto un poco molesto Daniel.
—¡Oh, Daniel —Se tocó el corazón— me has asustado!
—No me has respondido, James —dijo en tono frio.
—Fui a mi paseo de la reserva a unos kilómetros de aquí y me encontré con Audrey —Daniel sintió más enojo de James, él había pasado el tiempo con Zelinda para obtener información de la chica que había llamado su atención y James podía pasar el rato con ella sin necesidad de planearlo—. La invite a comer y me mostró varios lugares de la ciudad.
—¡¿Cómo pudiste?! —James miró algo sorprendido a Daniel, nunca lo había visto que alzará la voz y se mostrará enojado—. Digo, planeaba invitarlas para despedirnos —mencionó de forma más calmada, se había dado cuenta de su error.
—No te preocupes Daniel, ya he quedado con Audrey.
—Piensa, mañana nos vamos de la ciudad.
—Lo sé, pero Audrey en unos días irá a New York y he prometido ser su guía —mencionó feliz, Daniel nunca había visto a su amigo interesado en chicas, por eso creía que era demasiado estricto en sus gustos, aunque de cierto modo Audrey es especial y única.
—Eso es… por fin vas a dejar tu lado deprimente —Fingió sonreír.
—Aún no la conozco del todo, Daniel.
—Su belleza es incomparable, tal vez eso te gusta.
—Daniel, ¿Audrey te gusta? —No quería tener problemas con Daniel si a él le gustaba Audrey.
—Por supuesto que no, bien sabes que las rubias no me llaman la atención —James asintió, recordando que todas las conquistas de Daniel eran castañas o pelirrojas, pero nunca rubias.
—Tienes razón, Dani.
—Mejor empaquemos nuestras cosas.
—¡Por supuesto! —Cuando terminaron de guardar lo poco que habían traído y algo nuevo se acostaron a dormir.
A la mañana siguiente ambos hombres estaban despiertos, Daniel pidió el desayuno mientras James terminaba una llamada con su madre.
—¿Cómo está Stella? —mencionó sonriente, James tenía una conexión muy bonita y estable con su madre y Daniel era muy cercano desde que era un adolescente.
—Ella dice que me extraña mucho —dijo bastante alegre—. Me pidió un regalo.
—Yo te he ganado, le llevo un bolso bastante famoso aquí.
—Yo le he comprado un abrigo oscuro como los que está acostumbrada.
—Creo que se verán bastante bien en ella —Ambos sonrieron.
Después de seguir compitiendo por quien compraba mejores regalos desayunaron, ambos recordaban un poco de su niñez y adolescencia se veían felices.
—Dime Daniel ¿te gustaba esa niña oriental pelinegra de lentes? —pregunto serio intentado saber del antiguo amor de Daniel que nunca había aceptado, pero que era muy evidente para James.
—Ella era una niña bastante bonita detrás de esos lentes —James asintió porque también lo pensaba y siempre defendió a la niña cuando le vio en apuros—, además la defendí las veces que le encontré y le di mi apoyo cuando la vi llorando —dijo Daniel comenzando a recordar.
(Flashback)
Era día un día frio de invierno, Daniel Dawson de doce años encontró a Zhang Maylin detrás de un salón llorando con tanta intensidad y sentimiento que le hizo soltar una lágrima de impotencia recordando cuando su hermano mayor lo dejó en vergüenza con su padre por ser tan sentimental y llorar por cualquier cosa, Zhang Maylin venía de Shanghái, China. Estudio en esa primaria desde segundo grado.
—¿Qué te sucede? —La chica escondió su rostro para no ser humillada por un niño que era bastante atractivo y ella solo era algo insignificante—, ¿no me escuchas?
—Lo hago —Su tono de voz era quebrado—, a nadie le importa la vida de Maylin la china fea —Su tono de voz se había vuelto de desprecio volviendo a llorar con más intensidad.
—No eres una china fea —dijo Daniel en un tono calmado, aunque con nervios de ser su primera vez que se expresaba de esa forma ante una chica—, creo que eres bonita, tu rostro no debe ser igual al de alguien de este país —La niña le miró sin creer que el chico que consideraba más atractivo del salón A le estuviera dirigiendo la palabra.
—¿Por qué? —pregunto haciendo que Daniel maldijera bajo.
—Solo intento ayudarte —Se quedó callado por unos segundos mirando a su alrededor— No debes de ser tonta y dejarte aplastar por ellos —Le dio su pañuelo con sus iniciales “DD” y se fue sin mirar atrás. En otras ocasiones Daniel le ayudó sin tener contacto con Zhang Maylin, la chica quería acercarse a darle las gracias, pero Daniel siempre lo evito.
La voz de James lo saco de sus recuerdos más preciados que aún conservaba latentes.
—¡¿Daniel?! ¿te sientes bien? —pregunto James que había visto cómo su amigo había quedado perdido en sus pensamientos.
—Sí, es que… recordaba. —mencionó con calma que dejo con preguntas a James porque Daniel siempre tenía esa energía de nunca estar quieto por algunos minutos, todo lo contrario, a James que se podría tomar como un chico aburrido.
—Cuéntame, ¿Por qué nunca dejaste que Zhang Maylin te agradeciera? —Daniel se quedó pensativo por unos segundos y sonrió.
—Solo… no quería que me olvidara tan fácil, estoy seguro que aún me recuerda.
—Ella te gustaba ¿Por qué no hiciste algo al respecto?
—Supongo que no me gustaba lo suficiente. —James le sonrió entendiendo un poco de la forma tan inusual de pensar de Daniel—. Basta de historias de adolescencia, debemos pagar e irnos.
—Yo pagaré y tu llevas mi maleta.
—¿Por qué me has tomado? —Lo miró con incredulidad mientras James salía del cuarto—. ¡Este idiota! —Saco las maletas y las llevó al elevador con ayuda de los empleados del hotel. —Gracias.
En cuanto James hizo todos los pagos tomaron un taxi con destino al aeropuerto, ambos chicos iban callados mirando por última vez los edificios de esa bella ciudad. Hicieron fila para la documentación y les dieron el verde de ingreso al avión, sería un viaje de veinte horas sin escala porque habían pagado bastantes dólares sin más retrasos.
—Ya siento mis piernas y trasero entumecido —dijo de repente Daniel haciendo reír a James—. Yo tengo algo que hacer... —Acomodo un almohadón para el cuello y se acomodó en su asiento— dormir en todo el viaje, me despiertas para comer.
—Por supuesto, descansa Dani —El chico se dispuso a dormir mientras James continúo estudiando.
James Blackwood siempre podía encontrarse leyendo o dibujando algo relacionado con autos, para el señor Lizandro Blackwood su hijo era perfecto no le importaría algún error, porque James sabría enmendar el error. El señor Lizandro era un padre de carácter fuerte, estricto, pero también era comprensivo y protector todo lo contrario al padre de Daniel que lo comparaba con Jackson Dawson (hermano mayor) y con James Blackwood, pero él nunca guardaría rencor a su mejor amigo, pero a su hermano lo odiaba desde que era muy pequeño. Pasaron alrededor de dos horas y la azafata pasó ofreciendo comida.
—¿Quiere algo de comer? ¿o beber? —preguntó con tranquilidad la chica de algunos treinta años.
—Quiero dos platos de comida y de tomar... té de limón y jugo de naranja.
—Por supuesto, joven —Busco en el carrito el pedido del chico—. El té de limón se ha terminado, pero té n***o le puedo ofrecer.
—Mmm, déjemelo —Le dio su pedido y el chico sonrió agradecido—. Gracias —La chica siguió con su trabajo, James se acercó a Daniel que se veía bastante tranquilo—. Daniel —le susurro para que no se molestara como siempre hacía cuando era despertado—. ¿Daniel? ¿Daniel? —Continuó susurrando.
—Mmm.
—Pedí comida.
—Mhm —Solo hizo un ruido de afirmación haciendo sonreír a James, se acomodaron para comer—. ¿Cuánto llevamos en el avión? —pregunto un poco desorientado.
—Casi dos horas y media.
—Que estresante —Se quejó el chico castaño rubio, habían salido desde muy temprano para llegar al siguiente día en la mañana si tenían suerte por los retrasos que a veces suele tener los aviones.
—No te puedes quejar estas horas has estado dormido, Dani.
—Sí, pero ya me aburrí —Los dos se dispusieron a comer, minutos después fueron al baño y pidieron algunos caramelos a la azafata que encontraron mientras veían los asientos de primera clase.