New York, 1958 Hyra Dawson era una chica demasiado hermosa con la ilusión de sobresalir como lo estaba haciendo su hermano Henry, no tenían una buena relación, pero admiraba a su hermano. —Buen día, padre —El hombre le vio con una seriedad que la dejo paralizada. —¿A dónde vas tan vestida de esa forma? —La joven de veinticuatro años estaba vestida con ropa profesional, pero en esos años solo los hombres podían trabajar en los mejores lugares. —Voy a buscar un trabajo. —¡¡¡Ja, ja, ja!!! ¿Quién podría contratarte? Tienes que estar en la casa, ser una gran mujer para el día que te cases, no jugando a trabajar —En su rostro se dejaba ver una sonrisa de burla. —No lo hare, iré a buscar un trabajo. —¡Tu no sales de esta casa! —Ya no estoy bajo tu dominio, padre. Soy mayor de edad. —Si s

