Tres días estuve ingresada en la clínica, cuando me dieron el alta, Giovani fue a recogerme y escoltados por sus sicarios nos marchamos de allí. Subimos a la limusina que nos esperaba fuera, sentandonos en los asientos de cuero n***o. La llegada a nuestra casa fue como un festejo para Felisa que ya nos esperaba en la puerta de la casa. — Que alegría volver a verte cariño — me dijo Felisa — Yo también me alegro de volver a la casa de mi marido — le respondí muy seria, ya que echaba mucho de menos a mi padre y a mi verdadera casa — Felisa acompaña a mi esposa a nuestro dormitorio y que se tumbe en la cama, aún está débil — dijo mi esposo Felisa me ayudó como si estuviera verdaderamente enferma hasta llegar al dormitorio, no quise tumbarme en la cama ya que llevaba varios días en la clíni

