Pasaron dos días desde que los sicarios de Liam me llevaron a esa maldita casa, donde solamente había hombres. Mi amiga cada dia estaba peor ya que la iniciaron a la cocaína y cuando no se la daban para pincharse o esnifarla, parecía que se le había metido el diablo dentro de su cuerpo, ya que no dejaba de gritar, de dar patadas y de romper todo lo que se le ponía por enmedio, así que decidida a no soportar verla sufrir tanto, hice que uno de los sicarios llamara a Liam, necesitaba que mi amiga se recuperara del infierno en que la habían metido y por supuesto también salvar a mi padre, aunque yo tuviera que firmar un contrato con el mismísimo diablo, que en este caso era el mejor amigo de mi marido, Liam — ¿Ya te lo has pensado mejor? — me preguntó Liam mientras se acercaba a donde yo est

