Después de un largo día me iba por fin a casa, aunque estuve dándole muchas vueltas a la cabeza a lo que me había dicho mi madre. —Hola Inés ¿Que tal?— —Bien señor ¿Y usted?— —Bien ¿Donde esta Ámbar?— —Esta arriba lleva todo el día encerrada en su dormitorio— Me preocupo al escuchar eso subí directamente a su dormitorio, ella estaba en la ducha relajada en la bañera con los auriculares puestos, voy al dormitorio para así quitarme la ropa, quedando solo en bóxer. Me acercó a ella por detrás poniendo mis manos sobre sus hombros, ella se sobresalta un poco, me mira y me sonríe, haciéndose un poco para adelante, me incorporó con ella estando ella en medio de mis pies. Ella pone su cabeza sobre mi pecho recostándose, tal vez mamá tenía razón y lo que había entre Ámbar y yo no era solo se

