Yo perfectamente puedo estar sin Álvaro y después de un mes en una nueva casa, con un nuevo corte de pelo y un nuevo trabajo, me queda claro que no le necesito, pero le extraño. Él me ha dado el tiempo que le he pedido, conversamos casi todos los días por llamada y por mensajes. Nos vemos una vez a la semana y tenemos encuentros íntimos impresionantes. Es como una maratón de deseo, orgasmos y pasión. Álvaro saca sus mejores movimientos y yo busco la manera de enloquecerlo, pero... este retorcido simplemente nos roba a ambos un poco de vida. Álvaro está acostado en mi cama, acariciando las sábanas. Yo me pongo en pie y voy a buscar algo de beber. Busco el agua que tanto le gusta y se la entrego. Él sonríe y me voy a buscar un pijama. Me acuesto a su lado y Álvaro ve el teléfono, lo apaga y

