Se ve más joven, más fuerte, mucho más sano. Se ha cortado el pelo y se ve limpio por dentro y por fuera, mientras yo me veo embarazadísima, cansada y angustiada. Por qué no ser claros, voy hecha una bola de nervios porque alguien tuvo que elegir dejarme, pero no sabía que tendríamos una gran vida, pero yo a ratos no me encuentro. Le veo a los ojos y deja en el suelo todos mis paquetes de comida, y me pregunta qué me ha hecho llorar. Y yo debería responderle que todo me hace llorar y anda, pero no tengo palabras, solo lloro y él me rodea con sus brazos. Hago un intento por alejarle, pero él me abraza con fuerza. Entre mi dolor y mi rabia le pregunto cómo ha entrado. — Llevaba dos horas sentado pensando si subir, y justo cuando me iba llamaste para pedirte todas estas cosas. — Álvaro,

