Álvaro y Raúl entretienen a los niños, preparan pizzas, se conocen el uno al otro, planean un divorcio como si fueran viejos amigos, las niñas un poco más relajadas, Jena se acomoda entre los brazos de Álvaro y Raúl parece muy interesado en el fuego. Lo tomo del pantalón y lo siento de nuevo en mi regazo, le doy el palo con el malvavisco y los dejo rostizarlo. El de Paulina se quema y ella y su hermana ríen. Álvaro se inclina en medio de las pequeñas y les promete que es lo más delicioso de la vida. Yo quiero inclinarme, besarle, pero en su lugar le observo y quito nuestro malvavisco antes de que se queme. Lo coloco sobre la galleta y trato de enfriarlo mientras observo a las chicas y a Álvaro, ellas ríen con algo que él dice. Raúl se sienta a mi lado y soba el malvavisco del pequeño Raúl,

