Álvaro me estaba esperando después de una tarde divertida con Brenda. Aparentemente, a ella le hacía falta reírse, y a mí también. Pero lo más importante es que tuvimos la oportunidad de reírnos de Rodrigo, quien por alguna razón le huye a las mujeres desde que tenemos memoria. A ver, que hasta las monjas le echaban los perros. Es un tipo sexy, alto, moreno y con cuerpazo. Es imposible resistirse solo con mirarle, pero su sonrisa coqueta y la caballerosidad constante son enloquecedores para las mujeres. Verlo pasar entre ellas es una cosa, pero hay algunas que son insistentes, y esas definitivamente son nuestras favoritas. —Brenda, te vas a ir al infierno. —No, si ella quiere venir a dejarte la cena, que sea para los dos —bromea—. Ya en serio, sí me gustaría que tuviese a alguien. Rod e

