Estar embarazada es como una montaña rusa, pero es una especie de reencuentro con uno mismo y lo que uno hubiera deseado tener, con lo que te hubiera gustado haber vivido. Es como empezar de cero en lo que uno quiere ser por alguien más. Yo he querido ser mamá desde que entendí que había alguien que, sin conocer tu rostro, decidió quedarse toda su vida al lado de esa persona y darle una buena experiencia. Con el tiempo descubrí que no siempre era así, pero fui viendo los pedacitos de paternidad y maternidad que latente me mostraban. Por ejemplo, de Demetrio aprendí a estar en los peores momentos con su hijo. Él no puede decirnos si aprendió rápido o lento a andar en bicicleta, pero sabe hasta el último rasguño que ha atravesado en nuestras pieles y corazones. Demasha ha aprendido que una

