HERMOSA MAGDA El lunes por la mañana llegue temprano al taller sin desayunar, no me he sentido bien desde la paella, a eso de las diez de la mañana llega la moto de Marco y lo se porque estaba merendando leche y galletas, no me juzguen, cuando uno trabaja en un taller de latoneria y pintura es recomendable tomar leche para depurar tu cuerpo de los químicos de la pintura y el disolvente que contienen plomo. En cuanto se baja de la moto y se quita el casco como un anuncio de esos de la televisión viniendo en mi dirección toma mi rostro con sus dos manos y me da un beso que me deja con las piernas como gelatina, cuando el beso termina y se digna a soltarme no sin antes soltar un gemido siento cada par de ojos del taller puesto en nosotros. —Hola, cariño— suelta como si nada. —Hola… Mm

