No son celos

1969 Palabras

No puedo creer lo que me está sucediendo. Me llevé la mano a mi mejilla, sentí los dedos marcados. La cara me ardía, el sabor metálico dentro de mi boca no se hizo esperar. Mi indignación crecía. Sin embargo, no grité, ni siquiera lloré. - ¿Estás loca? - ¿Yo? ¡Sos una arrastrada! Me insultó. ¿Arrastrada yo? La mirada de Mariza, que estaba en un costado, estaba atónita, también, estaba Silvina, que se había asomado, posiblemente alertada por los gritos. -Señora, le pido que se retire. Le dije, tratando de mantener la calma. - ¿No lo entendés? ¿Verdad? Soy la señora Prondell. Ella era más alta que yo y pretendía imponerse a mi lado. Tomó mis hombros con fuerza. Mis empleadas se acercaron. -Está bien, chicas, la señora ya se va. No quería que la separen, ni que le pusieran un

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR