Estaba con un fuerte dolor de cabeza lo último que quería era ver a alguien en mi casa, pero como si el destino estuviera contra mí, los fuertes golpes a mi puerta me obligan a tener que levantarme e ir a abrir. Un desconcierto total se da contra mí, cuando apenas la puerta me deja ver una mano que me toma por el cuello y me hace retroceder. —Qué demonios hiciste, ¿¡por qué mierd@ hiciste eso!? Y no te atrevas a negarlo, ni preguntar de qué estoy hablando, Porque solo tú eres lo suficientemente enferma como para aceptar que esto tendrá futuro. No pude responder, apenas podía mirar sus ojos inyectados de furia, mientras sentía que la respiración se me hacía imposible, y el oxígeno no llegaba a mis pulmones, me estaba ahogando, traté de quitar su mano pero parecía que no estaba dispuesto

