Escucho que golpean la puerta, y es evidente que es Jerónimo quiere consuelo, pero aquí no lo va encontrar, no me entregaré a él ni por muy desesperada que esté, miro la ropa de marca que estoy utilizando las joyas una cantidad mucho superior a la que siempre soñé, tanto dinero en mis manos y aun pienso que no es suficiente, si no obtengo todo me tocaría trabajar, y eso nunca. —Sara abre mi amor. —Blanqueo mis ojos me da fastidio a veces es que es tan intenso, bota tanto la baba por mi y no sabe disimular ni un poco, al menos se hiciera el difícil, abro la puerta y él refleja en su rostro angustia, solo puedo pensar que son cosas de viejos caprichosos, pero no caeré. —Llegó mi hija, Sara te quiere ver —él me dice y no se porque es tan pendejo y no entiende cuáles fueron mis órdenes, só

