CAPITULO 67

1189 Palabras

Cuando llegué al descampado, Carlos aún seguía entrenando con los demás niños y adolescentes; Javier no se había dado cuenta de quien era yo, hasta que Carlos me nombró. -         ¿Thomas Scott? –me preguntó creyendo reconocerme. -         Pues sí Javi, soy yo –le respondí sonriendo–. ¡Venga hombre dame un abrazo! -se acercó enseguida y me abrazó. Cuando éramos niños, él, Checho y yo jugábamos futbol en los recreos de la escuela primaria, hasta que llegaban nuestros profesores y nos llamaban enfurecidos porque no entrabamos al salón… -         Jamás creí encontrarte aquí –me soltó– hasta donde sabia estabas jugando en la reserva de los Diablos Rojos… -         Si, ahí estuve hasta hace unos días, pero ya me vez aquí, queriendo empezar una nueva vida… -         ¿Y ahora que hacemos pro

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR